jueves, 29 de enero de 2015

ANDALUCES DE ALCALÁ CON EL DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO-VIOLENCIA

                El próximo viernes 30 de enero se celebra el Día de la Paz en los colegios e institutos de Andalucía. En todos ellos, los docentes y demás profesionales se esforzarán por inculcar al alumnado, con actividades extraordinarias, un valor que significa amistad, tranquilidad, concordia y no agresión. Lo harán el viernes y lo hacen, seguro, cada día con todas la situaciones complejas que se dan en las clases. La pregunta que nos hacemos desde Andaluces de Alcalá es hasta qué punto todo este esfuerzo obtendrá sus frutos, teniendo en cuenta la ruptura total de la paz social desde la implantación de implacables recortes en Educación por nuestro gobierno de la Junta de Andalucía.

                La semana pasado supimos por los sindicatos que Andalucía se encuentra en el penoso ranking de los recortes en Educación desde 2012. Según los informes hechos públicos, la Junta ha reducido el presupuesto en 603 millones de euros, mientras que el Ministerio de Ignacio González Wert lo ha hecho en “sólo” 477 millones. Por tanto, Andalucía ha bajado su partida para Educación un 8,4% en 3 años. Sólo una muestra de este descenso del presupuesto es la circular que ha llegado a los centros a comienzos del mes de enero, en la que se refleja que la Consejería de Educación aplicará  un recorte del 20% en la partida de gastos corrientes (1), es decir, el dinero que destina a servicios básicos como el agua, la electricidad, calefacción, teléfono o Internet, entre otros, así como material escolar. ¿Habrá que poner menos calefacción o aire acondicionado en las clases? ¿O encender menos la luz, o beber menos agua? ¿No habrá tizas para las pizarras? ¿Y estas son las medidas paliativas que lleva prometiendo la Junta desde el año pasado? No parece que lo que se pretenda sea ni un diálogo pacífico con los centros educativos, ni demostrar interés y respeto por el alumnado.
                A estos recortes habría que sumar la falta de consenso en cuanto a la implantación de la nueva Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). En el informe de la Secretaría General de Educación de la Junta de Andalucía para el curso 2014-2015, se expresa que la LOMCE es “una ley regresiva que en Andalucía vamos a poner en marcha por sentido de responsabilidad y por imperativo legal” (2). También hace unas semanas, el Consejero Luciano Alonso pidió al Gobierno Central que pospusiera la introducción de la citada Ley en Secundaria hasta el curso próximo para hacerlo “con garantías”. O sea, se implanta pero no. Asimismo, en dicho informe se menciona la incorporación de 250 nuevos docentes a la plantilla existente, pero esto tampoco garantiza la calidad de la enseñanza. Teniendo en cuenta que los docentes han visto reducido su sueldo, ampliado su horario, retenida su paga extra, ampliado el número de alumnos en clase, modificadas sus asignaturas, modificados los ciclos, módulos, pruebas obligatorias, etc. y que encima se ven presionados más que nunca por la Inspección para mejorar a la fuerza el número los aprobados, esto tampoco demuestra una voluntad de paz por parte de las instituciones.
¿Realmente se puede celebrar el Día de la Paz en este ambiente de insatisfacción y enfrentamiento continuos? Todos sabemos que a menor inversión, claro está, menor calidad.  En este sentido, no debemos olvidar que Andalucía sigue estando entre las comunidades del Estado (y de Europa) con más abandono escolar prematuro: casi el treinta por ciento de los  alumnos y alumnas no se sacan el graduado (3). Se trata de una cifra altísima, si la comparamos con el 3,7% de Croacia o el 9,9% de Alemania. ¿No tendrá esto que ver con la falta de expectativas laborales de los alumnos y alumnas, con la altísima cifra de paro existente en nuestro país y con las durísimas condiciones que tantas familias viven hoy día? (4) ¿No tendrá este abandono que ver con la falta de inversión en Educación? Las escuelas no son burbujas aisladas de la sociedad, sino que son reflejo de la misma; no se puede decir que nuestra sociedad actualmente sea pacífica y el alumnado así lo vive.
Desde Andaluces de Alcalá observamos una alarmante despreocupación de la Junta por la calidad de la educación pública, y no es la primera vez que así lo expresamos (5). Si tenemos en cuenta que ésta da formación al 80% de los alumnos de Andalucía, debemos estar muy pendientes de su evolución. ¿Por qué otras comunidades como Baleares, Extremadura o País Vasco sí han ampliado sus fondos para Educación y nosotros no? En nuestro colectivo estamos seguros de que es imprescindible más presupuesto y más independencia para los centros educativos, que de este modo serían capaces de gestionar todos los recursos de mejor manera para el alumnado. Pero mientras las instituciones no dejen de ejercer la violencia implícita contra todos nosotros, exigiendo a los centros mejores resultados con menos presupuesto y asfixiándolos con burocracia, mientras no se recupere la paz social, los colegios e institutos podrán celebrar el Día de la Paz con su mejor voluntad, pero será difícil que el alumnado se lo crea.

Andaluces de Alcalá, 29 de enero de 2015


lunes, 19 de enero de 2015

Andaluces de Alcalá: por qué NO nos presentamos a las elecciones municipales de 2015

Desde el colectivo ciudadano Andaluces de Alcalá deseamos transmitir a la ciudadanía alcalareña nuestra decisión de no presentar ni apoyar ninguna candidatura a las próximas elecciones municipales. Igualmente, y de manera coherente con la metodología asamblearia y transparente que hemos desarrollado durante más de cinco años de trabajo, queremos explicar el proceso de debate y los motivos que nos han llevado a tomar esta decisión.

Durante la segunda mitad de 2013 Andaluces de Alcalá desarrolló un debate interno sobre la experiencia acumulada desde su fundación en 2009. Fruto de este debate fue el documento “Andaluces de Alcalá: cinco años de trabajo, una propuesta de futuro”, que fue hecho público el 28 de febrero de 2014. En dicho documento subrayábamos la tendencia saludable del asociacionismo crítico en nuestra ciudad, que había demostrado un alto grado de madurez y responsabilidad y, consiguientemente, una capacidad constatable para coordinarse y trabajar conjuntamente en beneficio de la ciudad.

En ese documento llamábamos la atención, especialmente, sobre la experiencia de la huelga general de noviembre de 2012. En aquella ocasión Andaluces de Alcalá convocó a toda la izquierda alcalareña para la organización conjunta de una movilización ciudadana en Alcalá en apoyo de la huelga general. Las organizaciones convocadas respondieron positivamente y el resultado fue un éxito histórico, plasmado gráficamente en una de las mayores manifestaciones de la historia de nuestro pueblo.

La experiencia de esa huelga general, así como la sana cooperación lograda con otros colectivos en el seno de plataformas como Salvemos el Guadaíra o la Plataforma Cultural Alcalareña, nos llevó a plantear la conveniencia de trasladar esa unidad generosa a las urnas. Fue así como el 8 de julio de 2014 convocamos una reunión con todos los colectivos y personas de izquierdas de Alcalá para la conformación de un bloque municipal unitario que presentase un desafío serio a PSOE y PP. En esa reunión se propuso la convergencia de todos dentro de un bloque municipal basado en la cooperación, el asamblearismo y la ética, sobre la base de un programa participativo, construido entre todos y sobre de la experiencia acumulada por todos los movimientos sociales y asociaciones de nuestra ciudad. Dicho documento puede ser consultado en http://andalucesdealcala.blogspot.com.es/2014/06/andaluces-de-alcala-ante-las-elecciones.html

Lamentablemente, esta idea no tuvo la acogida esperada y diferentes grupos políticos convocados decidieron desmarcarse para salvaguardar sus propias candidaturas con sus propias siglas.

Los argumentos presentados por los grupos que no apoyaron esta propuesta fueron diversos, y todos ellos respetables. Sin embargo, desde Andaluces de Alcalá consideramos que constituye un error estratégico grave.

La negativa a confluir en una candidatura unitaria, asamblearia y municipalista impide en la práctica plasmar en las urnas la unidad conseguida en la calle. Una vez más la fuerza acumulada en las diferentes luchas (por los derechos laborales, contra los desahucios, por Gandúl, por nuestro río) se fractura y se difumina en un abanico de candidaturas que, en lugar de cooperar, compiten entre sí.

Esta negativa beneficia objetivamente a PSOE y PP, que verán una vez más cómo sus adversarios políticos, aquéllos que realmente pueden subvertir el lamentable estado actual de las cosas, se dividen y se restan potencia mutuamente. En este sentido, el sistema D’Hont promete beneficiarles una vez más frente a una amplia gama de formaciones que, persiguiendo objetivos básicamente comunes, están condenadas a dañarse entre sí.

Finalmente, la negativa a construir esa candidatura unitaria, asamblearia y municipalista torna imposible la puesta en marcha de un proyecto realmente transformador: un proyecto que se construya de abajo arriba, que no deba más obediencia que a los vecinos de Alcalá y que dé a éstos la posibilidad de tomar el protagonismo sin someterse a siglas ni a consignas dictadas desde arriba.

En estas condiciones, y tras debatir pausadamente sobre las circunstancias actuales, Andaluces de Alcalá ha decidido no participar de un proceso electoral que, por la forma en que es afrontado, no podrá ser transformador ni dar respuesta a las necesidades de los alcalareños.

No obstante, desde Andaluces de Alcalá seguimos pensando que la política es algo que excede ampliamente el marco institucional, y por eso prometemos seguir dando batalla durante los próximos cuatro años. Seguiremos luchando por la transformación real en la calle, y por la acumulación de un poder popular real que se plasme en una candidatura fuerte, asamblearia y municipalista. Lo de menos es esperar cuatro años más. Porque no se trata de resignarse ni de renunciar al cambio posible. Se trata de coger impulso para saltar más fuerte.


Ahí estaremos.

Andaluces de Alcalá, 19 de enero de 2015

jueves, 15 de enero de 2015

Andaluces de Alcalá ante la ‘Desconcertación’ social en Andalucía

Llevamos ya siete Acuerdos de Concertación Social en Andalucía. 1993, 1995, 1997, 1999, 2001, 2005 y 2010 han sido los hitos históricos de este proceso de entendimiento pleno y sin fisuras entre Administración autonómica, patronal (CEA) y centrales sindicales de concertación (CCOO y UGT). Esta práctica del capitalismo dialogado se ha implantado con perfecto acomodo en Andalucía. Y es que el neocorporativismo está de moda.

El último Acuerdo –firmado en noviembre de 2010- tenía vigencia hasta el 31 de diciembre de 2013. Un total de trescientas cincuenta y una medidas, más que nunca antes. Ése fue el discurso oficial. Ha transcurrido 2014 sin que los andaluces podamos disfrutar de las bondades actualizadas de la Concertación Social. Y es más: ¿alguien –más allá de los firmantes- las ha echado en falta? Este es quizás el elemento central que justifica por qué tal práctica social es a la vez inútil e indecorosa.
Inútil porque nadie en su sano juicio se ha parado a pensar que para superar la crisis sea necesario actualizar los Acuerdos de Concertación Social y nadie plantea que ésta sea una herramienta válida para la creación de empleo, el reparto de la riqueza o la dinamización socioeconómica. Los datos cantan y la evaluación de los más de veinte años de concertación resulta evidente a la vista de la situación actual. Más desempleo, más precariedad, más siniestralidad, una negociación colectiva moribunda, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, corrupción institucionalizada, ausencia total de dinamismo empresarial, tejido productivo en recesión y un largo etcétera de factores que analizados a fondo completan un panorama desolador.
E indecorosa porque a la vista de sus resultados los Acuerdos de Concertación Social sirven para muchas cosas menos para este tipo de asuntos relacionados con el empleo o el desarrollo. Recurrentemente, las partes firmantes han reiterado que la Concertación Social se ha convertido en una “seña de identidad de nuestra Comunidad Autónoma” y en una “garantía para el crecimiento de nuestra economía y el bienestar de los andaluces”. Pues bien, cuando más se les necesitaba, es decir, en la fase más aguda de la crisis -2014- nos quedamos sin Acuerdo de Concertación Social, sin ningún avance en ese sentido y con una falta absoluta de perspectivas al respecto. ¿No eran tan importantes y el desarrollo dependía de esto? ¿No eran la pieza central sobre la que gravitaba nuestro bienestar?
Hoy parece que estos acuerdos no eran tan importantes. Pero es conveniente recordar algunas claves quizá ayudan a entender la situación actual. El último gran acuerdo de la serie -suscrito por el propio presidente de entonces y las cabezas visibles de los agentes sociales con todo boato el 20 de marzo de 2013 e inserto en la dinámica del VII Acuerdo- declaraba como primer objetivo que “Junta de Andalucía, CCOO, UGT y CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) tienen la firme voluntad de contribuir a la creación de empleo y al desarrollo económico y social de Andalucía, mediante la negociación y la concertación de actuaciones y medidas a tal fin”. Si preguntamos por los resultados, seguro que -muy responsablemente- nos remitirán al texto: el compromiso era la voluntad. Pero ni tan siquiera esto ha sido cumplido: ninguno de los firmantes ha demostrado la más mínima voluntad ni de crear empleo ni de desarrollar económica y socialmente Andalucía. A la vista están sus acciones y sus resultados. Andalucía tiene hoy mayor desempleo que entonces y los indicadores socioeconómicos manifiestan un retroceso sin paliativos.
Ahora bien, los Presupuestos Generales de la Junta de Andalucía sí que recogen el cumplimiento íntegro de los acuerdos –dotados para cuatro años con la nada desdeñable cantidad de 19825 millones de euros-, prorrogables y ultractivos. En 2015 y con cargo a la partida de Concertación Social, la Consejería de Empleo –implicada en la trama de los EREs fraudulentos, no olvidar- destinará por este concepto 1.267.500 euros a UGT, 1.072.500 euros a CCOO y 1.400.000 euros a la CEA. Esto sí que funciona a la perfección.
Desde Andaluces de Alcalá hemos manifestado reiteradamente nuestra preocupación por la situación alarmante de desempleo y precariedad que sufre Andalucía. Estamos convencidos de que siempre, y especialmente en momentos de crisis aguda como el actual, las políticas de estímulo del empleo deben ser una prioridad para cualquier administración. Sin embargo, y por este mismo motivo, rechazamos frontalmente el modelo de los Acuerdos de Concertación Social asumido por la Junta de Andalucía, por los empresarios andaluces y por los sindicatos del régimen. Creemos que estos acuerdos han demostrado sistemáticamente ser estériles a la hora de crear empleo de calidad en nuestra tierra. Por tanto, exigimos honestidad y transparencia en la gestión de este tipo de acuerdos, y reclamamos que los responsables rindan cuentas para explicar su fracaso.

Andaluces de Alcalá, 15 de enero de 2015


domingo, 4 de enero de 2015

Andaluces de Alcalá en defensa de las pensiones públicas

La subida prevista para 2015 de las prestaciones del sistema público de la Seguridad Social establecida con carácter general en un 0,25% solo puede calificarse de atraco.
Esta medida afecta a 9.905.504 personas (9.270.983 pensiones contributivas; 451.050 pensiones no contributivas y 183.471 prestaciones por hijo a cargo con minusvalía), frente a las 9.746.227 millones de personas atendidas por el sistema el pasado año.
De esta manera se da cumplimiento a las previsiones contenidas en el artículo 37 de la  Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2015 y se consagra la reforma de las pensiones emprendida por el Gobierno del PP.
Pues bien, con esta dinámica se produce a nuestro juicio la vulneración flagrante de la normativa establecida al efecto:
La Ley de Bases de la Seguridad Social aprobada en 1963, en pleno franquismo establecía: “A través de la Seguridad Social el Estado español garantiza a las personas, que por razón de sus actividades están comprendidas en su campo de aplicación, y a los familiares o asimilados que tuvieran a su cargo, protección adecuada en las contingencias y situaciones que en esta Ley se definen (entre ellas las pensiones de jubilación, invalidez, muerte y supervivencia, etc.) y la progresiva elevación de su nivel de vida en los órdenes sanitario, económico y cultural.”
El articulo 65.10 del Convenio Internacional de la OIT número 102, Convenio sobre la seguridad social (norma mínima), aprobado en 1952 indica: “10. Los montos de los pagos periódicos en curso atribuidos para la vejez, para los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales (a excepción de los que cubran la incapacidad de trabajo), para la invalidez y para la muerte del sostén de familia serán revisados cuando se produzcan variaciones sensibles del nivel general de ganancias que resulten de variaciones, también sensibles, del costo de la vida.”
La  Carta Social Europea, revisada y actualitzada endiversas ocasionedesde 1961 obliga a los Estados a “esforzarse para elevar progresivamente el nivel delrégimen de la Seguridad Social”, en concordancia con elConvenio Europeo de Seguridad Social.
El Pacto de derechos económicos y sociales de NuevaYork, de fecha 1966 establece en su articulo 2: “laobligación de los Estados a destinar el máximo de susrecursos a hacer efectives los derechos reconocidos en este Pacto”.
Cabe destacar que es la primera vez que opera el nuevoÍndice de Revalorización de Pensiones, creado por la Ley 23/2013 de 23 de diciembre reguladora del Factor de Sostenibilidad y del Índice de Revalorización, con efectos drásticos y muestra por tanto la ineficacia de la norma para dar cumplimiento a los mandatos jurídicos de las normas indicadas, así como para garantizar un nivel de vida digno para los pensionistas y sus familias.

Con este “nuevo” sistema no se garantiza la actualización periódica de las pensiones, no se puede afrontar con garantías para todos los beneficiarios la subida del coste de la vida, afecta al poder adquisitivo de los pensionistas y en consecuencia al consumo interno y se genera una discriminación indirecta que afecta con mayor incidencia a las pensiones más bajas y especialmente a las mujeres.

Se trata, por consiguiente de otra vuelta de tuerca contra la población en el camino de privatización de la salud emprendido por las políticas neoliberales del Gobierno del PP. La defensa del sistema público, digno y universal de Seguridad Social es una prioridad del colectivo ciudadano Andaluces de Alcalá. En consecuencia denunciamos esta medida, anunciamos nuestro apoyo a cuantas iniciativas en contra de esta medida se convoquen y llamamos a todos los agentes sociales a convocar una respuesta general contra este ataque a la Seguridad Social.

Andaluces de Alcalá 4 de enero de 2015