martes, 4 de agosto de 2015

LXXIX aniversario del fusilamiento de Blas Infante

Este próximo 10 de agosto se vuelve a conmemorar el asesinato del que fuera nombrado por el Parlamento Andaluz en 1983 como Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante Pérez, quien fue fusilado por sus ideas, sin juicio ni sentencia previa.
Es una de esas fechas en las que, junto al 28-F, vuelven a repetirse los tópicos, las frases hechas, las palabras huecas y los arribismos si hay algún proceso electoral a la vista, sobre Andalucía, sobre el Pueblo Andaluz, y sobre el propio Infante. Fechas en las que se pone de manifiesto, no solamente que el mayor problema de Infante sigue siendo que la mayor parte de quienes hablan de él no lo han leído jamás, sino además, el engaño social y político en el que nuestros gobernantes nos tienen sumidos, intentándonos hacer ver que la Andalucía de hoy es la Andalucía que Blas Infante ideó, y que, subliminalmente, vivimos en un sistema imperfecto pero que, se mire por donde se mire, es el mejor de los sistemas posibles.
Casi 80 años después del ignominioso crimen, los andaluces y andaluzas seguimos a la cola de cualquier estadística de desarrollo del conjunto del Estado y de Europa –por detrás incluso en algunos de ellos de la demonizada Grecia-, seguimos soportando índices de paro que perfectamente justificarían la más potente de las sublevaciones sociales, nuestros servicios públicos sistemáticamente son hechos depauperarse cada vez más, y la concentración de la riqueza en Andalucía supera con creces a la de principios del siglo XX, cuando el Andalucismo Histórico planteó por primera vez la Reforma Agraria.
Mantener de forma cómplice este estado de cosas es seguir fusilando a Blas Infante –y a tantos otros que igualmente sufrieron muerte, exilio o represión- cada año, cada día, cada discurso, pues no solamente se le ignora, sino que se le tergiversa, volviendo a ser la única víctima de este engaño todos nosotros y nosotras, en tanto que formamos parte del Pueblo Andaluz.

Desde Andaluces de Alcalá seguimos defendiendo que la única vía para solucionar de una vez los seculares problemas que Andalucía arrastra desde hace siglos –que es como decir recuperar el legado ideológico y político de Blas Infante- es la autoorganización horizontal y desde abajo de nuestro pueblo, empoderar a la ciudadanía de una forma radicalmente democrática, para que sea ella la que decida por sí misma su propio futuro. Esta vez, de verdad.

También emplazamos a todos los alcalareños y alcalareñas a que acudan este 10 de agosto al acto organizado por la Fundación Blas Infante en el lugar en el que éste fue asesinado; acto unitario e independiente de instituciones y partidos que pretende, un año más, reactivar el núcleo del pensamiento político infantiano.
No son hombres de bien los que se consagran por entero a sus hogares, sus bibliotecas o sus retiros, rehusando o despreciando la lucha por la justicia. Son egoístas que huyen del fango por evitarse la repugnancia o el esfuerzo (…). Son esa clase cobarde llamada neutra. Hablan de las debilidades de los hombres públicos sin haber contrastado su propia fortaleza y dejan los asuntos públicos a la incapacidad de los peores”, Blas Infante, El Ideal Andaluz (1915)