viernes, 27 de febrero de 2015

Andaluces de Alcalá ante la reivindicación de ejecución del Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del río Guadaíra

El próximo 28 de febrero se cumplen dos años de la última marcha al Parlamento de Andalucía. Marcha en la que el pueblo alcalareño, organizado en torno a la Plataforma Cívica “Salvemos el Guadaíra”, llevaba adelante una justísima reivindicación a favor de la recuperación de su río.
En efecto, la movilización ciudadana encabezada por el grupo ecologista Alwadi-ira y secundada por diversos colectivos ciudadanos durante el último lustro de la década de 1980 y principios de 1990 consiguió que las diferentes administraciones desarrollasen políticas específicas ante la lamentable situación a la que había llegado el estado del río Guadaíra tras décadas de vertidos y ostracismo.
En tal sentido, la única propuesta de ordenación para el conjunto de la cuenca[1] existente hasta la fecha se remonta a la aprobación, en sede parlamentaria andaluza, de la Proposición no de Ley núm. 8/94, relativa a puesta en marcha de un Plan de Saneamiento y Recuperación Integral del río Guadaíra. Por tal normativa se instaba a la Junta de Andalucía -a través de la entonces Consejería de Obras Públicas y Transportes- a que formulara el Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del río Guadaíra.
En dicho programa se proponía abordar el problema desde una doble perspectiva; por un lado, mediante el tratamiento de aguas residuales y mejora de la calidad bioquímica del caudal en el conjunto de la cuenca (denominado como subprograma Guadaíra Blanco); por otro lado, mejorar el estado del patrimonio fluvial: natural, histórico y cultural (mediante el desarrollo del subprograma Guadaíra Verde).
El denominado el Programa Coordinado se diseñó en una época muy diferente a la actual, no contando con la participación ciudadana como herramienta esencial para un diseño acorde con las sensiblemente distintas necesidades de los habitantes de las diferentes zonas de la cuenca. Al contrario, su diseño responde más bien a la aplicación de criterios tecnocráticos, donde no solo se aprecia un gran desconocimiento del funcionamiento “bio-hidro-geomorfológico” del sistema fluvial de esta cuenca, sino también del sistema socioeconómico del mismo. Pues al no contar con el respaldo ciudadano basado en el conocimiento de sus necesidades a través de la participación, en ningún caso ha sido posible compatibilizar las actuaciones de mejora con estas sensibilidades, de ahí que la mayor parte de las inversiones se desarrollaran en la ciudad donde se había configurado una mayor lucha social en torno a este problema, Alcalá de Guadaíra.
Desde el punto de vista técnico, este programa contaba con unos objetivos ambiciosos y con una firme propuesta de ejecución, para lo cual se le dotó económicamente y se desarrollaron varias acciones concretas en el marco del Guadaíra Blanco (instalación de depuradoras, colectores de saneamiento, adecuación de algunas márgenes, recuperación de algunos molinos), así como la “recualificación” de algunos parques públicos en las riberas del Guadaíra a su paso por nuestra ciudad.
La crítica principal en este sentido debe abordar hechos significativos como que la ejecución del programa ha sido incompleta, no ha existido coordinación –a pesar de contar durante varios años con una oficina específica- y, como ya ha sido comentado, estas actuaciones están centradas casi exclusivamente en el sector urbano del municipio de Alcalá de Guadaíra.
Por consiguiente, los objetivos del ambicioso Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del río Guadaíra están muy lejos de haberse cumplido, resaltando algunas actuaciones pendientes de ejecución, tales como: deslinde y protección del dominio público, desarrollo de programas de regularización de vertidos industriales, saneamiento y depuración del poblado de Pozo Amargo (y tantas otras zonas), regeneración de la vegetación de ribera, recuperación de las vías pecuarias o de las zonas afectadas por canteras y graveras, recuperación del extenso patrimonio histórico y cultural ligado al río, etc.
Desde Andaluces de Alcalá planteamos que en el marco territorial actual este programa está desfasado y es inasumible por las diferentes administraciones. Consecuentemente, apostamos por la redacción de un nuevo programa que tenga como herramienta principal la participación ciudadana con objeto de que permita integrar mejor las acciones sobre el territorio a la realidad socioeconómica de los habitantes de la cuenca a fin de conseguir un mejor equilibrio territorial y en armonía con el funcionamiento natural del sistema fluvial que integra toda la red de drenaje organizada en torno al río Guadaíra.

Andaluces de Alcalá, a 27 de febrero de 2015.



[1] Existen planes especiales como: el Plan Especial Parque Metropolitano del río Guadaíra, por ejemplo.

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