jueves, 15 de enero de 2015

Andaluces de Alcalá ante la ‘Desconcertación’ social en Andalucía

Llevamos ya siete Acuerdos de Concertación Social en Andalucía. 1993, 1995, 1997, 1999, 2001, 2005 y 2010 han sido los hitos históricos de este proceso de entendimiento pleno y sin fisuras entre Administración autonómica, patronal (CEA) y centrales sindicales de concertación (CCOO y UGT). Esta práctica del capitalismo dialogado se ha implantado con perfecto acomodo en Andalucía. Y es que el neocorporativismo está de moda.

El último Acuerdo –firmado en noviembre de 2010- tenía vigencia hasta el 31 de diciembre de 2013. Un total de trescientas cincuenta y una medidas, más que nunca antes. Ése fue el discurso oficial. Ha transcurrido 2014 sin que los andaluces podamos disfrutar de las bondades actualizadas de la Concertación Social. Y es más: ¿alguien –más allá de los firmantes- las ha echado en falta? Este es quizás el elemento central que justifica por qué tal práctica social es a la vez inútil e indecorosa.
Inútil porque nadie en su sano juicio se ha parado a pensar que para superar la crisis sea necesario actualizar los Acuerdos de Concertación Social y nadie plantea que ésta sea una herramienta válida para la creación de empleo, el reparto de la riqueza o la dinamización socioeconómica. Los datos cantan y la evaluación de los más de veinte años de concertación resulta evidente a la vista de la situación actual. Más desempleo, más precariedad, más siniestralidad, una negociación colectiva moribunda, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, corrupción institucionalizada, ausencia total de dinamismo empresarial, tejido productivo en recesión y un largo etcétera de factores que analizados a fondo completan un panorama desolador.
E indecorosa porque a la vista de sus resultados los Acuerdos de Concertación Social sirven para muchas cosas menos para este tipo de asuntos relacionados con el empleo o el desarrollo. Recurrentemente, las partes firmantes han reiterado que la Concertación Social se ha convertido en una “seña de identidad de nuestra Comunidad Autónoma” y en una “garantía para el crecimiento de nuestra economía y el bienestar de los andaluces”. Pues bien, cuando más se les necesitaba, es decir, en la fase más aguda de la crisis -2014- nos quedamos sin Acuerdo de Concertación Social, sin ningún avance en ese sentido y con una falta absoluta de perspectivas al respecto. ¿No eran tan importantes y el desarrollo dependía de esto? ¿No eran la pieza central sobre la que gravitaba nuestro bienestar?
Hoy parece que estos acuerdos no eran tan importantes. Pero es conveniente recordar algunas claves quizá ayudan a entender la situación actual. El último gran acuerdo de la serie -suscrito por el propio presidente de entonces y las cabezas visibles de los agentes sociales con todo boato el 20 de marzo de 2013 e inserto en la dinámica del VII Acuerdo- declaraba como primer objetivo que “Junta de Andalucía, CCOO, UGT y CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) tienen la firme voluntad de contribuir a la creación de empleo y al desarrollo económico y social de Andalucía, mediante la negociación y la concertación de actuaciones y medidas a tal fin”. Si preguntamos por los resultados, seguro que -muy responsablemente- nos remitirán al texto: el compromiso era la voluntad. Pero ni tan siquiera esto ha sido cumplido: ninguno de los firmantes ha demostrado la más mínima voluntad ni de crear empleo ni de desarrollar económica y socialmente Andalucía. A la vista están sus acciones y sus resultados. Andalucía tiene hoy mayor desempleo que entonces y los indicadores socioeconómicos manifiestan un retroceso sin paliativos.
Ahora bien, los Presupuestos Generales de la Junta de Andalucía sí que recogen el cumplimiento íntegro de los acuerdos –dotados para cuatro años con la nada desdeñable cantidad de 19825 millones de euros-, prorrogables y ultractivos. En 2015 y con cargo a la partida de Concertación Social, la Consejería de Empleo –implicada en la trama de los EREs fraudulentos, no olvidar- destinará por este concepto 1.267.500 euros a UGT, 1.072.500 euros a CCOO y 1.400.000 euros a la CEA. Esto sí que funciona a la perfección.
Desde Andaluces de Alcalá hemos manifestado reiteradamente nuestra preocupación por la situación alarmante de desempleo y precariedad que sufre Andalucía. Estamos convencidos de que siempre, y especialmente en momentos de crisis aguda como el actual, las políticas de estímulo del empleo deben ser una prioridad para cualquier administración. Sin embargo, y por este mismo motivo, rechazamos frontalmente el modelo de los Acuerdos de Concertación Social asumido por la Junta de Andalucía, por los empresarios andaluces y por los sindicatos del régimen. Creemos que estos acuerdos han demostrado sistemáticamente ser estériles a la hora de crear empleo de calidad en nuestra tierra. Por tanto, exigimos honestidad y transparencia en la gestión de este tipo de acuerdos, y reclamamos que los responsables rindan cuentas para explicar su fracaso.

Andaluces de Alcalá, 15 de enero de 2015


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