lunes, 15 de diciembre de 2014

Andaluces de Alcalá contra la Ley Mordaza y por las libertades ciudadanas


El pasado día 11 fue aprobada en el Congreso de los Diputados la nueva Ley Órgánica de Seguridad Ciudadana, conocida popularmente como “Ley Mordaza”, con el único apoyo del Partido Popular. Esta ley, que es defendida por el gobierno como una forma de blindar y garantizar el ejercicio de las libertades ciudadanas, constituye en realidad un gravísimo ataque a dichas libertades, y un profundo retroceso en términos democráticos.


La nueva ley contempla un total de cuarenta y cinco infracciones, diferenciándolas en “muy graves”, “graves” y “leves”.

-          Las infracciones muy graves serán sancionadas con multa de 30.001 a 600.000 euros.- Cabe destacar que, entre otros supuestos, se incluye dentro de este tipo de infracciones el reunirse o manifestarse, sin comunicarlo o saltándose la prohibición, en instalaciones en las que se presten servicios básicos para la comunidad o en sus inmediaciones. Esto significaría, por ejemplo, que en la propia Alcalá las protestas simbólicas contra el paro realizadas por el SAT frente al Ayuntamiento y frente a las oficinas del SAE podrían acarrear sanciones de este calado.

-          Las infracciones graves serán sancionadas con multa de 601 a 30.000 euros.- Aquí entrarían acciones como trasladar en coche a una persona toxicómana a adquirir estupefacientes o negarse a identificarse ante la policía en cualquier momento.

-          Las infracciones leves serán sancionadas con multa de 100 a 600 euros.- Aquí se incluirían prácticas ampliamente extendidas, como la botellona, hacer una pintada de protesta, cualquier “falta de consideración” (sic) hacia la policía o el simple hecho de perder el DNI y no denunciarlo.

Desde Andaluces de Alcalá, por tanto,  observamos con preocupación que la nueva ley contempla una penalización y una judicialización de actividades que, desde nuestro punto de vista, entran dentro de la convivencia normal en las sociedades y que, más allá de que puedan resultar más o menos agradables, deberían ser resueltas mediante formas dediálogo, negociación y consenso, y nunca mediante la criminalización y el castigo legal. En algunos casos, además, la ley llega a oficializar acciones por parte del Estado que rayan en la vulneración de derechos humanos elementales. Es el caso de las llamadas“devoluciones en caliente” para los inmigrantes en las fronteras de Ceuta y Melilla. Con la nueva ley, las autoridades fronterizas podrán expulsar a estas personas a territorio marroquí, afectando así gravemente su derecho –reconocido hasta la fecha- a una asistencia letrada y a que se compruebe si son menores o refugiados. Para entender la gravedad de esta alteración legal debe saberse que esta disposición fue introducida como enmienda en el Congreso, eludiendo así los informes preceptivos del Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Estado y el Consejo Fiscal.

Más allá de las infracciones contempladas en la ley, es necesario denunciar también ladesprotección creciente de la ciudadanía ante su aplicación. La nueva ley convierte en sanciones administrativas lo que antes eran faltas incluidas en el Código Penal y, por tanto, sometidas a control judicial previo. Esto significa que las personas afectadas por esta ley ya no podrán defenderse en juicios de faltas -gratuitos-, sino que antes tendrán que agotar la vía administrativa y luego recurrir a la jurisdicción contencioso-administrativa, que está sujeta al pago de tasas judiciales merced a la reciente reforma judicial del propio gobierno del PP. Estos cambios implican que la nueva ley no sólo penalizará duramente derechos y libertades básicos, sino que supondrá además una dura carga económica para quien intente defenderse ante ella.

Desde Andaluces de Alcalá mostramos nuestra indignación ante esta ley, por considerarla una medida claramente restrictiva de las libertades democráticas de la población. Además, y a propósito de esta nueva ley, mostramos nuestra profunda preocupación por tres cuestiones centrales:

1)      Las consecuencias de la propia ley.- Nos preocupa especialmente que la judicialización y la penalización de las formas de protesta ciudadana se traduzca en una represión de los movimientos sociales que luchan precisamente por proteger los derechos de la gente. Igualmente preocupante nos parece el aparente interés de este gobierno por presentar una imagen criminalizadora de esos movimientos sociales.

2)      El por qué se aprueba esta ley precisamente en este momento.- Justamente cuando nos encontramos en una situación de crisis profunda, con graves problemas que afectan a amplias capas de la población, el gobierno del PP apuesta por criminalizar y judicializar los mecanismos de protesta. El mismo gobierno que ha demostrado reiteradamente su incompetencia para dar respuesta a los problemas de la gente intenta ahora acallar a quienes expresan su rechazo a la grave situación que vivimos. Ante la incapacidad de mejorar las cosas, se opta por reprimir a los críticos.

3)      La falta de una respuesta organizada y contundente frente a esta ley.- Ante una nueva agresión a los derechos y libertades de la ciudadanía, la oposición muestra una incapacidad manifiesta para construir formas organizadas de rechazo en la calle, en los barrios, en los pueblos y ciudades. Tal y como ya hemos señalado en demasiadas ocasiones, hoy los partidos que supuestamente representan a la izquierda funcionan como entes cerrados, que viven a espaldas de la gente y que carecen de la más mínima capacidad para organizar y movilizar a la gente. Las protestas ante la nueva ley se quedan encerradas en el Parlamento y en la televisión, sin que ninguna fuerza política apueste por organizar la protesta social y la resistencia en la calle.

Desde Andaluces de Alcalá estamos convencidos de que este tipo de ataques a los derechos de la ciudadanía sólo pueden ser contestados mediante la movilización y la participación de la ciudadanía. Es un error delegar la defensa de la gente en los partidos y esperar que ellos resuelvan todo. Es fundamental, por el contrario, reforzar nuestras redes comunitarias –locales, vecinales- y organizarnos por nosotros mismos. Es en esta línea que desde hace cinco años venimos trabajando para construir, de abajo arriba, una herramienta que dé respuesta en la calle a las agresiones permanentes que sufrimos los alcalareños, los andaluces y el resto de pueblos del Estado español. La aprobación de la nueva Ley Mordaza nos demuestra una vez más que nuestras vidas seguirán yendo a peor mientras no nos decidamos a construir una respuesta democrática, participativa y activa frente al retroceso democrático que pretenden imponernos. Animamos a los alcalareños a no rendirse, y a organizarse activamente para la organización de un poder propio.

Andaluces de Alcalá, a 14 de diciembre de 2014

jueves, 4 de diciembre de 2014

El 4 de Diciembre y la Segunda Transición

Van a cumplirse 37 años de aquel 4 de diciembre en que, para sorpresa de muchos, el sentimiento andaluz se tradujo políticamente en las calles de Andalucía –y también en Barcelona, “la novena provincia”- exigiendo un autogobierno que hiciera posible cerrar el largo periodo histórico en que se nos había obligado a desempeñar un papel dependiente en lo económico, subalterno en lo político y degradado en lo cultural.

Quizá hoy sean ya mayoría quienes, por edad, no vivieron aquel día histórico y cargado de ilusiones de 1977, ni su correlato en el referéndum del 28 de febrero del 80, en que Andalucía reivindicó una autonomía plena, es decir, con las competencias necesarias para resolver las inaceptables desigualdades internas y la subordinación respecto a intereses externos que estaban en la base del desempleo estructural, la emigración forzada, las carencias educativas, sanitarias y de vivienda, el ocultamiento o manipulación de nuestra historia y nuestra cultura, y otras lacras que la caracterizaban (y que, en lo esencial, continúan caracterizándola).

Quienes no vivieron aquellos años de aceleración histórica pueden tragarse el cuento de que en el 4 de diciembre los andaluces “defendimos a España” frente a quienes pretendían privilegios en la nueva Constitución que estaba elaborándose, es decir frente a quienes esgrimían sus derechos históricos para ser reconocidos como naciones (término tabú que en dicho texto sería sustituido por el de nacionalidades). Este cuento, fabricado con posterioridad al 4D y el 28F por quienes se beneficiaron políticamente de ellos mientras los vaciaban de contenido (me estoy refiriendo principalmente al PSOE y a sus acólitos intelectuales y mediáticos), es una burda falsificación de la historia: millones de andaluces reivindicamos entonces la autonomía, entendiendo esta no como la multiplicación de burócratas y de profesionales de la política y, mucho menos, como “la defensa de España”, sino como el medio para dotarnos de instrumentos eficaces de autogobierno con los que construir un futuro más justo y democrático para Andalucía. El 4D partíamos de que teníamos los mismos derechos que vascos y catalanes, que no éramos menos que ellos, porque, como ellos, teníamos una identidad histórica y cultural indudable, que estábamos traduciendo al plano político en las calles, como haríamos el 28F en las urnas.
Esas aspiraciones fueron traicionadas prontamente por el tinglado político constituido entonces por el PSOE, la UCD, el PCE y hasta el PSA (PA), que fabricaron un Estatuto recortado e insuficiente, de segunda división para un pueblo que en la calle y las urnas había ratificado su pertenencia a la primera. Y Andalucía fue utilizada por el centralismo, que es consustancial al nacionalismo españolista, como arma para igualar por abajo a todos los pueblos del Estado. Todo ello, en el marco de la llamada Transición, consistente en una reforma del régimen político franquista, sin ruptura con la “legalidad” (¡!) de este, para garantizar la continuidad del poder de las fuerzas fácticas económicas e ideológicas mediante la reinstauración de la monarquía borbónica y la construcción de una partitocracia en la que la participación popular quedaba restringida, de hecho, a votar cada cuatro años.
Hoy, cuando ya ha comenzado la segunda Transición (crisis generalizada de las instituciones, abdicación de Juan Carlos I, hundimiento del corrupto sistema bipartidista, ascenso de los movimientos sociales y aparición de nuevos agentes políticos), haríamos bien en extraer enseñanzas de lo que ocurrió en la primera para que Andalucía no sea otra vez estafada y manipulada al servicio de intereses y estructuras que son precisamente los responsables de que, comparativamente, continuemos donde estábamos hace cuarenta años: en los últimos lugares de todos los índices de bienestar, después de más de tres décadas de “autonomía” (?) y de gobiernos de “izquierda” (?)
Harían bien las organizaciones políticas que ahora están surgiendo, y que suscitan tanto grandes expectativas como no menores incógnitas por sus ambigüedades, en rehusar a la visión madrileñista de España, tanto en su versión ultranacionalista de derecha como jacobina, y asumir la realidad plurinacional del Estado, con todo cuanto ello conlleva en lo político, lo cultural y lo económico. Harían bien quienes se indignan y luchan contra las desigualdades en caer en la cuenta de que estas no consisten sólo en desigualdades de clase sino también en desigualdades de género y en las que suelen denominarse desigualdades “territoriales”, es decir las que son resultado de la opresión de estructuras estatales, con su correspondiente ideología de nacionalismo de estado, sobre pueblos-naciones no reconocidos como tales. Para ayudarles a ello, les propondría leer, por ejemplo, a Blas Infante y a Andreu Nin: dos personajes tan diferentes pero tan confluyentes en la afirmación de que la lucha por la liberación social es indisoluble de la lucha por la liberación nacional y viceversa.

Isidoro Moreno, Catedrático Emérito de Antropología, Universidad de Sevilla. Miembro de Asamblea de Andalucía.

Fuente original: Diario de Sevilla y otros diarios del Grupo Joly, 2 de Diciembre de 2014

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Éxito de participación y ganas de cambio en el coloquio sobre Andalucía y el TTIP

El pasado martes 2 de diciembre el colectivo municipalista Andaluces de Alcalá y el movimiento Asamblea de Andalucía organizaron en Alcalá el coloquio “Andalucía y el TTIP”. Esta iniciativa contó con la participación de unas cincuenta personas, y tuvo como objetivo fomentar la participación activa de la ciudadanía alcalareña frente a las medidas económicas que se les impone desde el exterior y contra sus intereses.
El acto incluyó una denuncia profunda de las implicaciones del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP), un acuerdo entre la UE y EEUU que ha sido gestado sin control ciudadano y que se prevé tenga duras consecuencias sobre el empleo, el pequeño comercio, los salarios y los derechos sociales de los trabajadores europeos, especialmente en sociedades periféricas como la andaluza. En esta línea incidieron las intervenciones del antropólogo Isidoro Moreno y del economista Manuel Delgado, ambos profesores de la Universidad de Sevilla y miembros de Asamblea de Andalucía. Por su parte Nadia Becerra, activista de Andaluces de Alcalá, insistió en la necesidad de construir alternativas partiendo de la realidad social, cultural y económica de los propios alcalareños y andaluces. Tras las intervenciones, se produjo un interesante debate entre los asistentes, en el que se enfatizó la importancia de que la los alcalareños y los andaluces se organicen activamente para construir herramientas locales de respuesta
Con este acto Andaluces de Alcalá conmemoraba la fecha histórica del 4 de diciembre de 1977, y reivindicaba el espíritu rebelde e inconformista que el pueblo andaluz asumió en aquella fecha.
Este coloquio forma parte de las iniciativas que el colectivo Andaluces de Alcalá se encuentra desarrollando desde una perspectiva de intervención política municipalista, y que abarca tanto propuestas alternativas sobre economía social y empleo como sobre medio ambiente, patrimonio y participación ciudadana.
Desde Andaluces de Alcalá se desea agradecer la participación activa de todos los asistentes a este acto y animar a todos los interesados a sumarse a este colectivo en la construcción de una respuesta asamblearia, municipalista y andaluza.

Andaluces de Alcalá, 3 de diciembre de 2014