lunes, 8 de septiembre de 2014

La ruta de Washington Irving es una columna de humo a su paso por Alcalá.

Dentro del denominado “Legado Andalusí”[1] encontramos “La ruta de Washington Irving”. Es éste el prototipo de los personajes románticos extranjeros que deambularon por nuestra geografía en la primera mitad del siglo XIX. Entre otras muchas ocupaciones tuvo la de ensayista, biógrafo, editor y diplomático, ocupando el cargo de embajador en Madrid desde 1842 hasta 1845. Considerado como el primer hispanista norteamericano, Irving recaló en España llamado por el embajador de Estados Unidos para realizar un estudio sobre el descubrimiento de América. De este encargo surgió “Una historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón”, quizás su obra más conocida en el mundo anglosajón. En nuestro ámbito, la mayoría lo conocemos por sus “Cuentos de la Alambra”,[2] conjunto de narraciones y diario, donde describió su paso por Alcalá y Gandul de la siguiente forma:
“La ruta que nos trazamos nos ponía en dirección a Alcalá de Guadaíra, la protectora de Sevilla, así apellidada porque la abastece de pan y de agua. […]En Alcalá nos detuvimos ante la ruina de su antiguo castillo moro, sitio que se ve muy concurrido por los sevillanos que salen de merienda al campo. […]Continuamos la marcha, para detenernos en Gandul, donde también existen los restos de un antiguo castillo moro. […]En Gandul encontramos una posada aceptable. […]El hambre que nos acosaba nos hizo pensar en la necesidad de reparar las fuerzas con un buen alimento, y dejando los caballos, ordenamos la comida. Mientras la preparaban, visitamos el palacio que un tiempo fue casa señorial de los marqueses de Gandul; todo estaba en decadencia y en desarreglo; solo conservaba en cierto orden tres habitaciones[…][3].
La fotografía que acompaña a este texto nos muestra las condiciones ruinosas en las que se encuentra la antigua posada de la que  Washington Irving relataba en sus “Cuentos de la Alambra”. La torre anexa, correspondiente a un antiguo molino de aceite, se encuentra en peligro de derrumbe.
Al igual que ocurre con el patrimonio de interés del llamado “Legado Andalusí” asociado a “La Ruta de Washington Irvin”, en la actualidad la industria de la panadería es irrelevante en nuestro pueblo. Los sucesivos gobiernos del PSOE han despreciado el potencial de la marca “pan de Alcalá”, privando al municipio de una importante industria basada en el sector de los alimentos, como no ha sucedido en otras localidades.[4]
En cuanto al Castillo de Alcalá, es cierto que en los últimos años y a colación de las demandas de la sociedad civil se recuperó su titularidad, perteneciente hasta entonces a Sevilla. Además, se ha invertido en su restauración parcial, aunque es más que evidente que no se ha sabido revalorizar y explotar el monumento más emblemático de nuestro pueblo, ni la recuperación integral de la zona urbana que los circunda.
En lo referente a Gandul y Los Alcores se ha mirando para otra parte, despreciando las potencialidades de la zona y las propuestas surgidas de la sociedad, como la de gestionar la zona mediante la figura de “Parque Cultural”.
Desde Andaluces de Alcalá, instamos a los responsables políticos de las diferentes administraciones y especialmente a los de ámbito local que ejerciendo el papel por el que fueron elegidos se responsabilicen de la conservación de nuestro patrimonio. La pérdida de éste es un golpe más a la memoria colectiva de nuestro municipio y al ideario e historia del pueblo andaluz.

Andaluces de Alcalá, 8 de septiembre de 2014

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