sábado, 8 de marzo de 2014

Andaluces de Alcalá frente a la precarización de las mujeres en tiempos de crisis.


Las mujeres han padecido una situación de inferioridad estructural respecto al hombre en todas las sociedades humanas conocidas. Aunque la situación de la mujer sea menos vulnerable en unas sociedades que en otras, en todas es considerablemente desventajosa respecto a la posición del varón. Y en todas ellas esta desventaja aumenta en tiempos de crisis económica.

En nuestra propia sociedad, la crisis económica, que ha traído aparejada una fuerte crisis política, social y cultural, también está afectando de forma especialmente grave a las mujeres. La precarización de la vida a todos los niveles afecta especialmente a las mujeres. Y son ellas quienes han de cargar con las consecuencias más graves de la crisis.

En el mercado de trabajo, la precarización del empleo, la flexibilización de los horarios, la bajada de los salarios y la facilitación del despido perjudican especialmente a las mujeres. Todos los indicadores continúan demostrando que el trabajo de las mujeres sigue recibiendo una retribución más baja, una valoración social más negativa y una menor visibilidad. El desarrollo de la crisis ha supuesto, para mujeres como las andaluzas, un retroceso evidente en su capacidad de acceso al mercado de trabajo en condiciones dignas.

El Estado y las diferentes administraciones, por su parte, utilizan la excusa de la crisis para desmantelar las políticas de igualdad de género y dejar de invertir en esta línea. La propia desaparición del Ministerio de Igualdad fue en su día un claro aviso de la perspectiva del actual gobierno central. Pero además, son las mujeres quienes más están sufriendo las políticas económicas que nos afectan a todos. Son ellas quienes más sufren la reducción de las prestaciones por desempleo, los recortes a las ayudas a personas dependientes y a las prestaciones por maternidad, la disminución en las subvenciones a servicios esenciales –universidad, educación media, guarderías-, la reducción salarial y medidas tan injustas como la reforma laboral y la reforma de las pensiones.

Finalmente, y en el seno de la familia, es necesario tener en cuenta que, aunque todas estas políticas precarizan la vida de todos sus miembros, esta precarización se traduce inmediatamente en un aumento de la carga de trabajo y responsabilidad para las mujeres. Una carga mucho más difícil de asumir cuando, además, se paralizan todas las políticas de apoyo a la mujer. En estos momentos de crisis, las mujeres están desarrollando un trabajo de enorme valor que a menudo pasa desapercibido. Frente a la reducción de los ingresos y el aumento de los gastos derivados de los procesos de privatización –directa y encubierta-, son ellas quienes amortiguan el impacto en las familias, al asumir “gratuitamente” los cuidados que, ahora más que nunca, son abandonados por el Estado.

Desde Andaluces de Alcalá, manifestamos nuestra profunda preocupación por el impacto que la crisis está teniendo en las mujeres de nuestra sociedad. Creemos que es obligado denunciar el impacto desigual de la crisis, y el riesgo de que ésta contribuya a agravar y profundizar la desigualdad entre hombres y mujeres. Por eso exigimos priorizar la lucha por la igualdad de género, más si cabe en tiempos de crisis. En este sentido, y como colectivo ciudadano, manifestamos nuestra voluntad de seguir denunciando todas las formas de desigualdad de género que atraviesan nuestra sociedad, y nuestra convicción de que, sin igualdad de género, no hay salida posible a ninguna crisis.

Andaluces de Alcalá, 8 de marzo de 2014

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