lunes, 20 de enero de 2014

Andaluces de Alcalá ante la deslocalización de empresas del entorno productivo de Alcalá.

El pasado 13 de enero diversos medios de comunicación publicaron una entrevista del alcalde de la ciudad, señor Gutiérrez Limones. En dicha entrevista destacaba la importancia de la ejecución del segundo tramo del viario metropolitano (SE-40), pues según su opinión, citando textualmente: “es una decisión acertada, y una magnífica noticia para Alcalá de Guadaíra y las más de 3.000 empresas que se asientan en su término municipal, ya que su situación geoestratégica supone consolidarlo como el sitio idóneo para seguir invirtiendo […]”. De forma un tanto ilusa el señor alcalde continuaba aseverando que la SE-40, que ya ha hecho posible que “Alcalá tenga Aeropuerto”, también hará ahora posible que tenga “Puerto”. Para el señor Gutiérrez Limones, este hecho se debe traducir, necesariamente, en un incremento de inversiones y en la localización de nuevas empresas en nuestro espacio productivo.
Curiosamente, tres días después, el grupo Lactatis propietario de EBRO PULEVA anunciaba el cierre de su planta alcalareña y su traslado, parece ser, a Granada. Al margen del drama personal y familiar de las 70 personas que van a quedarse sin empleo, y con las que mostramos nuestra total solidaridad, desde Andaluces de Alcalá, queremos realizar un análisis crítico algo más profundo.
La cándida e infantil estrategia del gasto público en infraestructuras como sinónimo de inversión y generación de riqueza, pertenece al siglo pasado. La situación actual, donde la brecha socioeconómica cada vez es mayor –no solo en nuestro territorio, sino que se manifiesta de forma alarmante entre territorios-, hace patente la fragmentación en mil pedazos de lo que era una de las políticas y objetivos prioritarios de la UE (la Cohesión Social y Territorial). En este contexto, donde las grandes fortunas han incrementado sus beneficios y las clases de renta baja han perdido poder adquisitivo, se muestra con meridiana claridad que la generación de beneficios económicos por parte de estas élites que ostentan el poder financiero, no está relacionada con la producción de bienes y servicios, ni con el consumo de los mismos por parte del conjunto de la sociedad/consumidores.
Por consiguiente, nos planteamos una serie de incógnitas ante el gasto presupuestario público (inversiones) como política de atracción de capital inversor externo y privado: ¿La situación de la economía alcalareña se soluciona mejorando los accesos y la posición geoestratégica de las zonas productivas a costa de la inversión pública? ¿De verdad está la economía mundial actual basada en la exportación de bienes y servicios? ¿Realmente estamos ante una coyuntura económica que se basa en la economía productiva o más bien ante una estructura basada en la especulación bursátil?
En nuestra opinión, la economía global actual está basada en una economía especulativa de alto riesgo, pero que genera pingües beneficios a corto plazo, como han repetido hasta la saciedad numerosos economistas e intelectuales (Noam Chomsky, José Luis Sampedro, Vicenç Navarro, etc.). Y no es casualidad que las grandes empresas privadas que iniciaron su andadura como empresas familiares se encuentren actualmente presentando pérdidas continuadas, ni que esas empresas supuestamente improductivas –cuyos activos están devaluados-, estén siendo, sospechosamente, adquiridos por fondos de inversión de capital extranjero que, ¿casualmente?, proceden de los mercados de futuro; aquéllos que incrementan continuadamente sus beneficios a costa de especular con los activos empresariales, generando así beneficios a costa de hundir definitivamente a estas compañías antaño productivas.
Su funcionamiento se ha podido constatar en el Estado español en numerosas compañías, tales como: PANRICO, PESCANOVA o SEAT, hasta el punto de haber comenzado ya a operar sobre algunas de las grandes constructoras como SACYR o FERROVIAL.
Uno de los principales argumentos para recuperar rápidamente la inversión es “deslocalizar” los centros productivos de estas empresas a territorios donde los costes de producción pueden ser aún más reducidos, y esto se consigue a costa de la mano de obra necesaria para producir bienes. Estas estrategias generan grandes beneficios a corto plazo, momento en el que los fondos de inversión venden sus activos y se llevan hacia otro tipo de mercados, tanto la inversión, como los beneficios (incluyendo en este apartado las cuantiosas ayudas públicas).
Por tanto, Señor Alcalde, cualquier país del mundo puede invertir millones en generar nuevas infraestructuras a costa de su sociedad, patrimonio y medio natural; un claro ejemplo lo tiene en Brasil, pero ¿Acaso las empresas buscan el desarrollo territorial de las nuevas localizaciones? 
Nuestra opinión es que no, puesto que, como hemos indicado, su finalidad no es producir, ser solventes y generar beneficios en un mercado estable, sino por el contrario, explotar los recursos lo más rápidamente posible para que el capital se siga moviendo: ése, y no otro, es el secreto de su “competitividad” en los mercados financieros de futuro.
Desde Andaluces de Alcalá, consideramos que es necesario realizar un profundo examen de conciencia que permita afrontar con garantía estos tiempos convulsos, mediante un radical cambio paradigmático –de sistema- que debe estar necesariamente impulsado desde el municipalismo activo, controlando cada una de las inversiones públicas para que éstas vayan, exclusivamente, dirigidas al fortalecimiento de una red microeconómica local (o regional) productiva que revierta directamente en las personas y en el territorio del que forman parte. En definitiva, decrecer para mejorar nuestra calidad de vida, para lo cual el empleo estable y de garantía es fundamental.



Andaluces de Alcalá, a 20 de enero de 2014.

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