lunes, 22 de julio de 2013

Andaluces de Alcalá ante la falta de planificación en Obra Pública y su importancia frente a la problemática de movilidad interurbana

Si afirmásemos que Alcalá de Guadaíra es una de las ciudades mejor conectadas de la provincia de Sevilla, probablemente tendríamos razón. Nuestro municipio cuenta con una red de viarios de primer y segundo orden, a todas luces, sobredimensionada (A-92, SE-40, A-392, A-376, SE-410) y ello se explica por el grave problema de movilidad existente, donde el vehículo privado tiene más protagonismo que el depauperado sistema público de transportes. Es la falta de previsión en lo relativo a la ordenación del viario y los medios de transporte, unido a otros aspectos torticeros, lo que ha provocado que en la actualidad la opción de cualquier desplazamiento interurbano desde nuestra ciudad se vea reducida casi exclusivamente al uso del vehículo privado con el consiguiente perjuicio ambiental.
En tal sentido y por diferentes aspectos, cobra relativa importancia la presencia de dos proyectos de obra pública inacabados o con su finalización pospuesta sine die. Uno de ellos se ha justificado con el objetivo de “fortalecer” la movilidad entre Alcalá de Guadaíra y Dos Hermanas –desdoblamiento de A-392- y otro cuya inversión tiene como justificación mejorar la movilidad entre nuestro municipio y Sevilla –tranvía Alcalá de Guadaíra a Sevilla-. 
Recientemente ha sido noticia en prensa que un partido de la oposición de nuestro ayuntamiento había denunciado que después de unos meses de abandono, la obra de desdoblamiento del viario que une nuestra ciudad con Dos Hermanas (A-392) había quedado abandonada definitivamente con solo un 30% ejecutada –cosas de la crisis-. No obstante, el problema es aún mayor, puesto que a la inversión directa para la ejecución de este tipo de obras desde su licitación, incluyendo gasto en expropiaciones, se une el incontable perjuicio que ha acarreado para los usuarios de esta vía y todo para qué ¿Qué sentido tenía y tiene la ejecución de esta obra pública? 
El objetivo, según el equipo municipal y sus colegas de la oposición, era unir las dos localidades con mayor población de la provincia de Sevilla con un viario de doble vía que posibilitara un tráfico fluido. Hasta aquí todo correcto, pero ¿la movilidad entre ambas ciudades requería tal inversión? ¿no estaba ya prevista la ejecución de la SE-40, que según su lógica capitalista solucionaría los problemas de movilidad, suponiendo que éstos existan y según el modelo americano del uso prioritario del vehículo privado?
Volviendo al tema inicial y afirmando que Alcalá está bien conectada con las ciudades de su entorno mediante viarios diseñados para el medio de transporte privado, cabe añadir que su accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente, pues todos los viarios que supuestamente, en esencia, mejorarían la conectividad mediante la fluidez del tráfico, sin embargo al llegar a nuestra localidad se encuentran con los llamados “cuellos de botella” remitiendo a dos ejemplos concretos del viario cuya obra ha sido paralizada y cuya ejecución, a nuestro juicio, carece de sentido. 
Cuando se accede por el viario A-392 procedente de la vecina localidad de Dos Hermanas tenemos dos opciones para acceder a nuestra ciudad a partir de la rotonda ubicada en las inmediaciones de “Chaparrejo”, por un lado el viario de acceso por el “puente del dragón” y por otro, el viario de acceso por el puente situado junto al de Carlos III (popularmente conocido como puente romano). Pues bien, en ambos casos para intentar acceder a uno de los principales elementos de centralidad, que bien podría ser el Ayuntamiento de nuestra ciudad, los problemas son manifiestos: en el primer caso, el acceso natural sería por la calle Orellana, pero viendo la estrechez de la vía –a pesar de haber podido ejecutarse el ensanchamiento de la vía en su momento- y ser de una sola dirección, el resultado es que es imposible acceder debiendo utilizar un itinerario que es a todas luces dificultoso dada la estructura viaria urbana existente, por consiguiente la movilidad pierde toda su fluidez. En el segundo caso, se accedería por un viario reducido a un solo carril y por un puente muy limitado para el tráfico que suele concentrarse allí, añadiendo la prioridad lógica del peatón que necesariamente ha de pasar por allí si está visitando los parques de las riberas del Guadaíra. Como vemos, en ambos casos se perdería la supuesta fluidez que, en teoría, justifica tales inversiones, de manera que nos declinamos por otros criterios torticeros que nada tienen que ver con solucionar los problemas de movilidad que padece nuestra ciudad.
El siguiente viario inacabado y cuya fecha de ejecución también ha quedado pospuesta sine die es el tranvía. Un tranvía, cuyo diseño podría ser más que cuestionable, pero cuya ejecución es una cuestión prioritaria para solucionar los problemas de movilidad interurbana que padecen nuestros conciudadanos.
Al tranvía, cuya obra está paralizada desde 2011, le resta aún la ejecución del 25% del viario y no parece que se vaya a invertir un solo euro más en los próximos años. Además, la inversión restante para la finalización de su trazado y su puesta en funcionamiento (catenarias, tendidos eléctricos, semáforos, puestos de mando, coste de los vehículos o trenes…) ascendería a unos 75.000.000 €, cantidad inferior a la aprobada para invertir en un tramo de 8 km de SE-40 que va a unir a nuestra ciudad con Dos Hermanas, cuyo presupuesto asignado es de 98.000.000 €. Aquí volvemos a plantearnos algunas cuestiones ¿de verdad es necesaria la SE-40? ¿soluciona algún problema de movilidad? ¿por qué se antepone siempre en la inversión en obra pública el transporte privado al transporte público a escala urbana o metropolitana y sin embargo la inversión en alta velocidad parece carecer de límite a pesar de su menor demanda ciudadana?
Aparte de lo expuesto hasta ahora, también cabría destacar el problema del mantenimiento de los tramos ya ejecutados donde es posible apreciar el pillaje y el vandalismo en su máximo esplendor, eso sí nos podemos consolar con que el gasto de su reparación será a todas luces inferior a lo que resta por ejecutar… o no.
En medio de todo este sinsentido, de toda esta falta de previsión y escaso rigor de la más elemental política de ordenación del territorio, recalcamos, atribuible a criterios torticeros que nada tiene que ver con la excelencia técnica que existe en esta materia, aparece la nota tragicómica envuelta en un pérfido cinismo de la Consejería de Fomento y Vivienda que, tras recortar toda la inversión pública en la ejecución del citado tranvía e invirtiendo en la ejecución de las líneas de metro de otras capitales de provincia –aspecto que valoramos positivamente-, viene que aún continúan afirmando que la ejecución y del tranvía de Alcalá de Guadaíra ¡es una obra prioritaria!
Por consiguiente, desde el colectivo Andaluces de Alcalá consideramos que la inversión pública debe contar con un mayor control colectivo y estar planificada acorde a la valoración técnica real y no a otros intereses generalmente oscuros, pues el resultado de la plasmación de estas políticas inconexas es un territorio cuyo viario carece de sentido, que alberga un paisaje cada vez más transformado y menos diverso y con unos problemas de movilidad que afectan negativamente a la calidad de vida de sus habitantes. 
A su vez, instamos a nuestro Ayuntamiento a que exija, por el bien de la ciudadanía, la ejecución de la totalidad de la plataforma reservada al tranvía y su puesta en funcionamiento en el plazo más corto de tiempo, pues consideramos que este servicio público de transporte es vital para el desarrollo presente y futuro de nuestra ciudad.



Andaluces de Alcalá, a 22 de julio de 2013.

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