martes, 19 de febrero de 2013

Andaluces de Alcalá frente a la insostenibilidad del sector cementero andaluz.

Los datos que la Fundación Laboral Andaluza del Cemento y el Medio Ambiente (FLACEMA) difunde en su último informe, el correspondiente al ejercicio 2011, son contradictorios. Parecen minimizar el impacto de sus emisiones de CO2 y tratan de convencernos de las bondades de la llamada, eufemísticamente, "valorización de residuos". Todo esto en un marco económico catastrófico, donde el cemento ha desempeñado un papel nada despreciable. 
Cementos Portland
En el documento publicado por FLACEMA se afirma que la industria del cemento ha dejado de emitir un 37,2% de gases de efecto invernadero en el ejercicio 2011. Respecto al cupo asignado por la Ley 1 de 4.897 millones de toneladas de CO2, tan solo se habría generado 3.078 millones de toneladas de CO2 (como si fuesen pocas). El dato confirmaría una tendencia sostenida de reducciones que comienza en el ejercicio 2005, y donde la "valorización energética" de 300 mil toneladas de residuos durante el periodo 2009-2011 (el 15,07% de la energía generada en el último años de la secuencia), habría contribuido de forma positiva.
Desde Andaluces de Alcalá consideramos que la reducción de las emisiones de CO2 se debe, fundamentalmente, a la menor licitación de obras públicas y privada en Andalucía 2. Es evidente que las supuestas medidas medioambientales, entre las que estaría la "valorización de residuos", han tenido poco o nada significativo que ver. 3 Los datos de Ecologistas en Acción son demoledores en este punto: España es el estado de la UE donde más cemento se consume -la quinta parte del total de la UE-25- y consecuentemente el descenso de la producción tiene repercusiones en la reducción de las emisiones de CO2.
Contra lo que pretenden hacernos creer, las previsiones de la industria para 2020  -reducir un 21% las emisiones contaminantes- confirmaría el papel clave de las cementeras en el mantenimiento de las políticas económicas insostenibles desarrolladas por los sucesivos gobiernos PP-PSOE durante años. En estas previsiones se sigue asignando a la construcción un papel fundamental. Y hoy estaríamos por tanto ante un parón coyuntural. Las medidas legislativas que pretenden reactivar el sector de la construcción apuntan en dicho sentido: la nueva Ley de costas del PP; o el D.15/2011, de 1 de febrero, del PSOE, por el que se establece el régimen general de planificación de los usos y actividades en los parques naturales y se aprueban medidas de agilización de procedimientos administrativos, apuntan en dicho sentido.
El papel de Andalucía como destino turístico y residencia de la tercera edad de la UE no ha cambiado. La construcción pública y privada y, consecuentemente, el sector cementero con el apoyo de las administraciones públicas, subsistirían en sus “cuarteles de invierno” durante algunos años, adaptando las cementeras para la incineración de residuos. De cara a la opinión pública, justifican su apuesta como una alternativa a la "gestión tradicional de residuos, basada en el vertido como opción principal", como es el caso, afirman, de Andalucía. Pero la verdad se encuentra en la complicidad entre administraciones públicas y gran industria privada por mantener los beneficios de esta última a toda costa, en previsión de un próximo canto del cisne del ladrillo. La reutilización, la reducción y la recuperación de los residuos no se encuentra en la hoja de ruta de una industria que ha emitido en 2011, según su propio informe: 6.604 toneladas de óxido de nitrógeno (NoxNO2), 156 toneladas de óxido de azufre (Sox/SO2) y 100 toneladas de partículas PM10, 947 toneladas de residuos peligrosos -aumento alarmante que la industria achaca a la limpieza de un tanque- y que supone un 329% más que en el ejercicio anterior, más 4.929 toneladas de residuos no peligrosos. A todo lo cual habría que sumar el consumo de agua, fundamentalmente de pozos, de 758.804 metros cúbicos.4
La industria cementera es consciente de que el sector atraviesa una situación grave debido a una disminución acumulada de la producción de un 67% respecto a losdatos de 2007. Y hoy amenaza afirmando que la "valorización energética" de residuos en cementeras es "determinante a la hora de que una empresa decida llevar a cabo una deslocalización hacia países más competitivos."
Andaluces de Alcalá se opone a la solicitud de modificación sustancial de la Autorización Ambiental Integrada otorgada a Cementos Portland Valderivas, S.A. en Alcalá de Guadaíra. Esta empresa presenta la "valorización energética de residuos no contaminantes", como combustibles alternativos para la fabricación de clinker y cemento. Pero la finalidad es reducir los costes de explotación de dicha planta, y por tanto, el aumento de la cuenta de beneficios.
Consideramos que el ahorro de energía y la reducción de las emisiones en el sector cementero pasan por las mejoras tecnológicas de los procesos de fabricación del clinker y el cemento y la utilización del gas natural como combustible. En dicho sentido se ha pronunciado el Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático de la organización de Naciones Unidas, que considera admisible el cambio de combustible a gas natural, biomasa, renovables y electricidad cuando se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, y que no cita los residuos como combustibles alternativos válidos para reducir las emisiones de gases, ya que el efecto de su incineración es simple y llanamente el contrario, teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del material.
Es importante garantizar además la seguridad necesaria en las instalaciones y las operaciones de almacenamiento y uso de las distintas sustancias. Y ello obliga a la definición de una política de prevención de accidentes, interna de seguridad, y sendos planes de emergencia interior y exterior.
Sin lugar a dudas la incineración puede suponer un aumento de las emisiones contaminantes, entre las que destacan los metales pesados, las partículas y las dioxinas y furanos. Un aumento en las emisiones supondrá un peligro para la salud de todos los habitantes de la comarca y nuestro medio ambiente. Es importante que todos los alcalareños tomen conciencia de este riesgo y actuemos en consecuencia. Desde Andaluces de Alcalá continuaremos apostando por un modelo industrial respetuoso con el medio ambiente y comprometido con los vecinos de nuestro pueblo. 5

1Ley 1/2005, reguladora del régimen de comercio de derechos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) y lo establecido en el Plan Nacional de Asignación (PNA), 4.897 millones de toneladas de CO2.
2SEOPAN En el ejercicio 2010, la reducción de obra pública supuso en Andalucía un 61,9%. Los últimos datos publicados por la patronal de la construcción SEOPAN son contundentes. La licitación pública en obra civil se ha reducido en los últimos tres años un 62%.
3"Según datos del Banco de España, a finales de 2005, el parque inmobiliario ascendía a 23,7 millones de viviendas con un promedio de 1,54 viviendas por familia, la tasa más alta del mundo; este mismo año se construyeron en nuestro país unas 800.000 viviendas; más que Alemania, Francia y Reino Unido juntos. En cuanto a la obra civil, en términos absolutos, solo Alemania nos supera en kilómetros de autovías y autopistas. Si nuestro nivel de consumo de cemento se ajustara a la media europea, las emisiones del sector se reducirían en más de un 55%."
4Incluso en el mismo informe se hace mención a la "Decisión de la Comisión" Europea de 24 de diciembre de 2009, donde se señala al sector cementero como uno con "riesgo significativo" de fuga de carbono, en base "a la suma de costes a dicionales directos e indirectos de la aplicación de la Directiva 2009/87/CE que puede dar lugar a un incremento particularmente elevado de los costes de producción (30% como mínimo del valor bruto añadido)."
5 Alegaciones al proyecto presentado por Alwadi-ira-Ecologistas en Acción.

Andaluces de Alcalá, a 19 de febrero de 2013.

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