martes, 20 de noviembre de 2012

Balance de una Huelga General y expectativas de cara al futuro


El pasado miércoles 14 de noviembre miles de alcalareños secundaron la manifestación convocada en Alcalá de Guadaíra por un total de 12 organizaciones locales y con motivo de la Huelga General. El número exacto de manifestantes, como es habitual en estos casos, varía en función de quién y cómo haga la evaluación. Sin embargo, y por primera vez en mucho tiempo, existe a nivel local un consenso absoluto en considerar como éxito rotundo el seguimiento de esta manifestación.

Desde el colectivo Andaluces de Alcalá también reconocemos una profunda satisfacción por el resultado de esta convocatoria. Resulta obvio que la propuesta de movilización unitaria conectó con el sentir de una parte muy importante de los vecinos de Alcalá. Las organizaciones convocantes de dicha movilización tienen hoy la responsabilidad de reflexionar de forma crítica y serena sobre las formas utilizadas hasta ahora en la convocatoria de huelgas y manifestaciones. El modelo que hemos empezado a utilizar en nuestra localidad y las consecuencias positivas de esa conexión entre la ciudadanía y las organizaciones impulsoras de la huelga y manifestación continuarán siendo necesarias ante los previsibles nuevos ataques contra nuestros derechos y libertades, para recuperar el terreno perdido, en el camino de otro modelo de sociedad.

En este sentido, Andaluces de Alcalá desea compartir un primer análisis sobre el tema. Un análisis que no es definitivo y que se plantea abierto al debate. Un análisis que tiene como objetivo revalorizar y enriquecer la movilización del 14-N, que no es exclusivamente alcalareña, también es una movilización andaluza, para que ésta sirva como refuerzo significativo de nuestro futuro inmediato.

Nuestra valoración se sustenta sobre tres preguntas interconectadas: 1) ¿Qué valoración general merece esta movilización ciudadana atendiendo a su planteamiento, a su desarrollo y a su resultado?; 2) ¿Cuáles son los principales factores que han condicionado el desarrollo de esta movilización?; y 3) ¿Cuáles son los puntos fuertes y puntos débiles a tener en cuenta de cara al futuro?

En cuanto a la pregunta número 1, entendemos que la movilización merece una valoración positiva en términos generales, y especialmente en relación con la muy similar experiencia que fue desarrollada en la huelga del 29 de marzo. En este sentido, la manifestación del 14-N demuestra que es un acierto el planteamiento de la movilización a nivel local: los alcalareños participan más y más directamente cuando la manifestación es planteada en la propia Alcalá. Durante treinta años hemos cometido el error de vaciar de contenido las calles y barrios de una ciudad como Alcalá con más de 75.000 habitantes, esta dinámica la hemos cambiado en las dos últimas huelgas generales para siempre. Además, la idea de convocar de forma unitaria, sumando en un mismo manifiesto a un grupo amplio y diverso de organizaciones, partiendo de lo social a lo político, conecta con nuestros vecinos mejor que los llamamientos partidistas y de las cúpulas sindicales.

Es también destacable el desarrollo de esta movilización, incluyendo la preparación y difusión de la convocatoria, que por otra parte siempre puede mejorarse. La generosidad de los distintos grupos, en cuanto al consenso alcanzado respecto a la  pancarta unitaria sin logotipos, la distribución del  las octavillas y megafonía por zonas o la intervención de una sola persona al final de la manifestación y la voluntad de aunar esfuerzos entorno a un texto con unos principios claros, presupuesto necesario sin el cual no hubiese existido dicho consenso, han sido las claves en el desarrollo de un trabajo que no sólo ha echado a la gente a la calle por un día, sino que ha contribuido a seguir reforzando los vínculos entre  una amplia representación del tejido social de Alcalá de Guadaíra. Más allá de cómo puedan evolucionar las cosas, hoy el tejido asociativo de Alcalá tiene unas pautas a seguir para conseguir la unidad ante los continuos ataques que sufrimos los ciudadanos por parte de los gobiernos central y andaluz.

La pregunta número 2 se torna especialmente importante desde nuestra perspectiva. Sería un error limitarse a celebrar el número de asistentes a la manifestación sin valorar adecuadamente sus características. En este sentido, la manifestación del 14-N ha supuesto también un cambio cualitativo que se refleja en el perfil de los asistentes. La manifestación, en pocas palabras, ha sido más de ciudadanos que de trabajadores. La imagen del obrero que acude a la llamada de su sindicato ha dejado paso a un nuevo perfil más amplio de trabajadores empleados y desempleados, mujeres, estudiantes, ecologistas y, en general, vecinos que revindican un cambio en sus condiciones de vidas que no se limita a lo estrictamente laboral. Los manifestantes del 14-N protestaban contra el paro y la reforma laboral, pero también contra los recortes presupuestarios, contra los desahucios y contra las agresiones al medioambiente. Constatamos así que es preciso articular una propuesta amplia andaluza que dé respuesta a un malestar que excede el terreno de la economía convencional y que nos habla también de una crisis institucional, política, cultural y medioambiental.

Este malestar generalizado en Alcalá y en el resto de Andalucía contiene un enorme potencial transformador que creemos necesario ir articulando en un amplio movimiento municipalista andaluz, en definitiva un poder andaluz. Sin embargo, la movilización del 14-N demuestra igualmente que este malestar carece de unas estructuras que lo canalicen y lo traduzcan en formas de acción contundente. Las organizaciones sociales en nuestro pueblo y en Andalucía se debaten entre la fragilidad organizativa y el descrédito político. Existe la necesidad objetiva de articular un proyecto que sea sentido por la ciudadanía, tenga meridianamente claro la necesidad de contribuir a la construcción de Andalucía como pueblo y de articular un referente político que nos represente a los andaluces. Dicho movimiento debe conectar con la población convirtiendo su malestar en fuerza política para el cambio.

Partiendo de este análisis nos enfrentamos a la tercera pregunta: ¿cómo afrontar el futuro inmediato de nuestros vecinos? Desde Andaluces de Alcalá, constatamos que el futuro inmediato de nuestra organización debe seguir atendiendo prioritariamente a dos principios de trabajo: asamblearismo y territorialidad hay que continuar con el trabajo en la calle, tajo a tajo, barrio a barrio, atendiendo y viviendo los problemas de los vecinos en todos sus ámbitos donde estos se mueven. Las fórmulas de trabajo asamblearias y de representación democrática han demostrado, una vez más, una capacidad inigualable para incorporar de forma activa a un número amplio de personas y organizaciones que deciden unir sus fuerzas sin renunciar por ello a su especificidad. Frente a las estructuras verticales y burocratizadas de los viejos aparatos políticos y sindicales, la ciudadanía busca crecientemente propuestas asamblearias de carácter abierto y horizontal. Paralelamente, la territorialidad demuestra igualmente un potencial inigualable para ilusionar e involucrar activamente a la ciudadanía. Es el trabajo sobre nuestro entorno inmediato, como alcalareños y andaluces, el que nos permite construir una propuesta política desde unos códigos que conectan con las inquietudes de nuestros vecinos. Se constata que, en medio de una crisis global, los alcalareños y los andaluces continuamos teniendo unos problemas específicos que podemos y debemos afrontar desde nuestras propias estructuras, desde nuestra propia Historia, desde nuestra propia cultura.

Finalmente, desde el colectivo ciudadano Andaluces de Alcalá queremos hacer expreso nuestro agradecimiento hacia toda la ciudadanía de Alcalá por su participación en esta movilización, así como hacia las organizaciones sociales que la han hecho posible. Igualmente reafirmamos nuestro compromiso por seguir trabajando en un proyecto que avance en la construcción de una Alcalá mejor, en una Andalucía más libre, en un mundo más justo.

Andaluces de Alcalá, 21 de noviembre de 2012

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