lunes, 24 de septiembre de 2012

Andaluces de Alcalá por el derecho a la vivienda y contra los desahucios


Los desahucios representan la consecuencia más cruel de la macro-estafa que sufrimos desde hace años y que eufemísticamente suele ser llamada “crisis”. La especulación brutal, legalmente permitida y políticamente alentada ha provocado un desajuste insostenible entre el precio de las viviendas en el mercado inmobiliario y la capacidad adquisitiva de las personas más humildes. El resultado de la práctica especulativa resulta desolador desde un punto de vista humano: miles de personas han sido despojadas de sus viviendas, y se ven así abocadas a una situación de pobreza extrema.

Según los datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) hace apenas un mes, sólo en el primer trimestre de 2012 se ejecutaron 46.559 desahucios en el conjunto del Estado español. El impacto de los desahucios es además especialmente grave en el caso de Andalucía: de los 185.145 desahucios realizados en el Estado durante los últimos cinco años, Andalucía se sitúa a la cabeza con un total de 72.900. Los datos resultan estremecedores, y confirman que una parte importante de la población andaluza ha sido despojada de su vivienda o se encuentra hoy bajo esa amenaza. Como siempre, estamos a la cabeza de los datos más negativos y a la cola en los datos de riqueza, empleo, etc. Frente a este trágico panorama, observamos dos respuestas políticas totalmente diferentes. De un lado, una respuesta institucional de los partidos que gobiernan que respalda la lógica mercantil y los intereses especulativos; de otro lado, una respuesta ciudadana que reivindica la vivienda como un derecho que debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración.

Como ejemplo del primer tipo de respuesta, vemos que el Gobierno Central ha modificado recientemente la Ley de Enjuiciamiento Civil de un modo que, tal y como ha denunciado la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), “sirve para facilitar desahucios y fomentar la seguridad jurídica de propietarios y sector financiero mientras que da la espalda a la exclusión social de miles de familias” 1. Con esta reforma se contribuye pues de una forma activa a que el número de desahucios siga creciendo entre una población cada vez más empobrecida. El famoso “Código de buenas prácticas” que el Gobierno Central anunciase a bombo y platillo tampoco parece haber convencido a los bancos para que se replanteen su parte de culpa en este asunto.

La Junta de Andalucía, por su parte, tampoco parece dispuesta a atajar de raíz este grave problema. La Consejería de Fomento y Vivienda se dispone a impulsar un Programa Andaluz en Defensa de la Vivienda que despierta muchas dudas. Este programa, cuyo inicio está previsto para octubre, tiene como base “la apertura de ocho oficinas provinciales, que prestarán un servicio público y gratuito de prevención e intermediación para evitar los desahucios y, en caso de iniciarse, ofrecer soluciones a las familias afectadas por este problema” 2 . Prevención, mediación y protección: tres principios que se dirigen nuevamente a las víctimas de los desahucios y no a sus causantes. Tres principios que, por enésima vez, representan parches a posteriori para un problema que se presenta como técnico y no como político. Tres medidas que dejan intacta la lógica del sistema de mercado, que sigue así legitimada para dejar sin casa a todo aquél que no pueda pagar por ella lo que el Mercado estipule.

Frente a estas políticas neoliberales, que priorizan por encima de todo el interés privado y la lógica del beneficio económico inmediato, la ciudadanía empieza a organizarse por su cuenta. Y lo hace para blindar el derecho a la vivienda frente a cualquier otro interés. En este sentido hay que entender las movilizaciones del 15M y otros movimientos sociales que se han auto-convocado en numerosas ocasiones para paralizar físicamente la ejecución de los desahucios. También en este sentido deben ser interpretadas las ocupaciones colectivas de las Corralas “La Utopía” y “La Alegría” en la ciudad de Sevilla. Estas iniciativas plantean soluciones definitivas a los desahucios, y cuestionan abiertamente la lógica mercantil que está en la base de esta injusticia. Precisamente por eso las autoridades castigan estas iniciativas, como demuestra el desalojo la Corrala “La Alegría” ejecutada esta misma mañana de 20 de septiembre.

Lo que observamos en definitiva son dos respuestas incompatibles: la respuesta institucional, de carácter técnico y raigambre neoliberal; y la respuesta ciudadana, que entiende la vivienda como un derecho y rechaza por tanto su sometimiento a la lógica del mercado. No es casual que estas dos respuestas aparezcan cada vez más enfrentadas. Hoy puede decirse que el mercado, como lógica de distribución de bienes y servicios, ha demostrado ser incapaz de garantizar a los andaluces una vivienda digna. En este punto se plantea de manera inevitable una pregunta: ¿es razonable que la lógica del mercado expulse a la gente de sus casas? Las respuestas evasivas se tornan insostenibles: o se está con los intereses del mercado, o se está con el derecho de las familias.

Desde Andaluces de Alcalá apostamos por la segunda opción, y reivindicamos políticas que apuesten de manera decidida por sacar la vivienda del mercado inmobiliario. Si en nuestra sociedad disponer de vivienda es algo necesario para llevar una vida digna, entonces la disposición de vivienda no puede estar sujeta a ninguna condición. Nuestro colectivo apoya medidas como las suscritas por el Defensor del Pueblo Andaluz, que apuesta entre otras cosas por expropiar a la banca los pisos VPO que no oferta 3. Sólo con unas políticas públicas realmente orientadas a garantizar el derecho a la vivienda pondremos fin a la tragedia humana que representan los desahucios en nuestra tierra. Mientras la clase política siga apostando por el mercado frente a la ciudadanía, seguiremos respaldando las iniciativas ciudadanas de resistencia a los desahucios.

1.-  Comunicado APDHA, 24-8-2012.
2.- Europa Press, 19-9-2012.
3.- El Mundo, 25/7/2012.

  Alcalá de Guadaíra, a 24 de septiembre de 2012 Andaluces de Alcalá andalucesdealcala@gmail.com

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