viernes, 17 de agosto de 2012

El puente de Alcalá: ¿Romano o de Carlos III?

Recientemente se ha abierto al tránsito de peatones el “puente de Alcalá”, el de toda la vida. Nombrado por unos como “el puente Romano”, por otros como “el puente de Carlos III”, quizás la mayoría lo llamemos, simplemente, “el puente”.

A la hora de determinar si existió o no un puente romano, la prospección arqueológica, previa a su restauración, puede darnos alguna luz. De lo que no cabe duda es de su existencia con anterioridad al reinado de Carlos III. De las opiniones sobre su origen vertidas por dos columnistas de reconocido prestigio, habituales en La Voz de Alcalá, ambos citando la misma fuente, el arqueólogo municipal, solo extraemos confusión. Afirma uno que allí existió un puente romano y otro, todo lo contrario, que no ha aparecido ningún resto que lo corrobore. En definitiva, que tenemos que seguir esperando la publicación de las conclusiones de la investigación arqueológica.

Durante muchos años, entidades de defensa y promoción del patrimonio histórico y natural alcalareñas venían denunciando su estado de abandono y reclamado su conservación y posterior restauración, sin que por parte del Ayuntamiento se les prestara la más mínima atención. En esta actuación, como en todas las demás, el Ayuntamiento no ha convocado a los Consejos Municipales de Patrimonio Histórico y Natural y Medio Ambiente, ni tan siquiera para informarles de sus pretensiones. En este sentido, la decisión, finalmente tomada, se ha visto huérfana de una investigación que fundamente los motivos de la solución adoptada, de un consenso entre especialista e instituciones de diferentes disciplinas y de un acuerdo ciudadano.

La deliberación sobre su restauración, en los medios de comunicación locales, básicamente, se ha centrado entre respaldar la solución adoptada por el Ayuntamiento, que ha supuesto aproximarnos a su “imagen original” y aquellos que opinan que no se debió cambiar la estética de la última reforma, la de 1917.

Hoy podemos observar una recreación estilística, en contraposición a la conservación de los añadidos de principios del XX, 1 que para no pocos debieron dejarse por pertenecer a una época histórica, especialmente importante de Alcalá, marcada por la llamada “arquitectura regionalista”, que a lo largo de la ribera del río cuenta con otros ejemplos: Parque y caseta de la música, Hotel Oromana, estación de bombeo de la diputación, reformatorio, entre otros, y que se prolonga dentro del casco urbano con otros edificios. Un momento histórico en el que hubo que adaptar nuestro único puente al transito de otro tipo de vehículos.

Desde Andaluces de Alcalá entendemos que su restauración ha sido pensada en un contexto de expansión urbanística y de “bonanza económica”. El proyecto, que ha supuesto un coste total de 888.459,97 euros 2, se enmarcaba dentro de la remodelación de todo el conjunto, donde se incluía la demolición del conocido como “puente nuevo”, paralelo al anterior, y la construcción de otro puente entre este y el molino de “La Tapada” que desembocaría en la “rotonda del panadero”. La crisis ha aplazado sine die la demolición de uno y la construcción del otro. En dicha dicotomía, crisis del ladrillo y cuento de la lechera, es en la que se cuestiona dicha actuación, al igual que otras obras públicas en nuestra localidad, de discutida idoneidad, utilidad y/o oportunidad. Tiempos en los que toda la maquinaria del Gobierno Municipal estaba centrada en la expansión urbanística y, que por increíble que parezca, se le sigue prestando una atención desmesurada. Tiempos y oportunidades perdidas que han afectado a toda una generación de alcalareños, hoy sumida en el paro, que carga sobre sus espaldas con la mayor deuda por habitante de la provincia.

Alcalá de Guadaíra, a 17 de agosto de 2012

Andaluces de Alcalá

1.- Ana María Calvo Manuel, LA APLICACIÓN DE LOS CRITERIOS DE INTERVENCIÓN SEGÚN LA LEY DEL PATRIMONIO HISTÓRICO ESPAÑOL DE 1985 CITAR-Centro de Investigação em Ciências e Tecnologías das Artes Escola das Artes - Universidade Católica Portuguesa, en Iván López Rodríguez , “Moneo y el Bando de España”, “Si pastiches historicistas resultaron de aquellas experiencias anteriores, pastiches modernos podrían ser los nuevos resultados, que traerían como consecuencia la defenestración del bien cultural original ante el auge del exhibicionismo y narcisismo de algunos arquitectos modernos”
2.- Europa Press     las obras de restauración que se han llevado a cabo en él con cargo a los fondos del programa del uno por ciento de los presupuestos del Ministerio de Fomento para la rehabilitación y conservación del patrimonio histórico”. Lo que no despeja la duda razonable en cuanto a la forma y el fondo de la  solución adoptada.

No hay comentarios: