viernes, 10 de agosto de 2012

Andaluces de Alcalá expresa su solidaridad con el SAT

El pasado martes 7 cientos de sindicalistas del SAT llevaron a cabo una acción de denuncia contra el paro y la pobreza que cada día afectan a más andaluces. La acción consistió en sacar varios carros llenos de alimentos básicos de dos hipermercados que, posteriormente, fueron entregados a personas afectadas por una situación de pobreza severa. De inmediato los gobiernos estatal y andaluz, así como el sindicalismo del régimen y varios medios de comunicación se apresuraron a condenar enérgicamente esta acción y a exigir represalias contra los militantes del SAT. Cuarenta y ocho horas después, dos jornaleros de Hornachuelos (Córdoba) y Cuevas de san Marcos (Málaga) eran detenidos por orden expresa del Ministerio del Interior.

Más allá de la espectacularidad de las imágenes, conviene reflexionar con calma sobre el carácter de los acontecimientos, y también sobre la legitimidad moral de quienes hoy claman justicia contra el SAT. Respecto a lo primero, se ha de subrayar que no estamos ante ningún robo ni hurto, por cuanto el Código Penal señala expresamente –en sus artículos 237 y 234, respectivamente- que para la concurrencia de estos delitos el apoderamiento de cosas ajenas tiene que ser llevado a cabo “con ánimo de lucro”. Algo que no sucede en este caso, por cuanto el SAT no ha comerciado con los productos ni se ha beneficiado de ellos directa ni indirectamente: se ha limitado a hacerlos llegar gratuitamente a personas que los necesitan. Se puede estar de acuerdo o no con el estilo, pero no estamos ante ningún robo ni saqueo: estamos ante un acto de denuncia política.

Precisamente por eso ha sido fuerte, desmesurada, la reacción política de los gobernantes españoles y andaluces contra el SAT. Nadie en su sano juicio puede pensar que cuando el Ministerio del Interior ordena expresamente la detención de jornaleros por un puñado de carritos de la compra lo hace por un mero sentido del “orden”. Si fuese así, se afanaría con igual tesón en aclarar la trama Gürtel, o en hacer justicia con el caso Bankia, en los cuales hay implicados numerosos miembros del PP, incluyendo a altos dirigentes como el propio Rodrigo Rato. Y casos ambos en los que, por cierto, sí hay ánimo de lucro y en proporciones considerables. Y qué decir de Griñán y el PSOE andaluz, directamente vinculado a una hedionda trama de EREs ilegales que, según se apunta desde el Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, se dedicó durante años a robar el dinero de los desempleados para beneficio de altos cargos del partido. El ánimo de lucro observable en este caso equivaldría a millones de carritos de la compra, llenos hasta los topes. Pero no parece haber carritos suficientes para dar cabida a la desvergüenza, la hipocresía y el cinismo de nuestros dirigentes.

Los sindicatos del régimen tampoco se han quedado atrás. UGT-A, con su acostumbrado manejo del doble discurso, exige la misma firmeza frente a los delitos de cuello blanco que frente al “acto delictivo” (sic) que observa en la acción del SAT. No procede ese calificativo, ya que a día de hoy no existe aún causa abierta contra los militantes del SAT por esta acción. Y sobre todo no procede la legitimidad moral de UGT-A, que sólo en Alcalá de Guadaíra tiene a varias personas directamente ligadas a su ejecutiva local que están siendo investigadas por el Juzgado de Instrucción número 15 de Sevilla, por haberse encontrado indicios de intromisión ilegal en el ERE que se llevó a cabo en la base aérea de Morón. Ánimo de lucro a espuertas, hipocresía sin límites y cinismo para llenar carritos y carritos de la compra.

Desde Andaluces de Alcalá, consideramos que las medidas adoptadas contra el SAT son mucho menos un acto de justicia que un programa político de represión a la disidencia. El SAT lleva años poniéndole cara a los responsables de la crisis económica que sufrimos todos, denunciando el origen de las injusticias y demostrando a los andaluces que el sindicalismo también puede ser algo honesto y digno de respeto. En estos momentos, más que nunca, deseamos hacer expreso nuestro apoyo al SAT y nuestra repulsa hacia un modelo político que encubre a los delincuentes y criminaliza a los disidentes.

Andaluces de Alcalá, 9 de agosto de 2012 andalucesdealcala@gmail.com

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