jueves, 12 de abril de 2012

El auténtico día de reflexión: a cuatro años de las próximas elecciones andaluzas.

El día después de las elecciones debe ser la auténtica jornada de reflexión para la ciudadanía. Pasado el ritual emocionante de las urnas, toca ahora interpretar los resultados con calma. Especialmente tras unas elecciones como las celebradas, que arrojan un resultado confuso y lleno de matices. El mapa parlamentario andaluz refleja de una forma obvia y medible la relación actual entre las principales candidaturas. Pero hay otros cambios menos vistosos que también deben ser tenidos en cuenta.

En estas elecciones la abstención crece de manera significativa entre la población andaluza. Si en el año 2008 fue de un 26,35%, en éstas ha alcanzado el 37,77%. Esto significa que las tres fuerzas parlamentarias andaluzas, que durante los últimos cuatro años sumaban 4.226.012 votos, pasan ahora a representar a 3.528.117 andaluces. El número de andaluces representados en nuestro parlamento baja en más de medio millón de personas. Aunque es difícil interpretar este dato, parece obvio que crece la desafección por la política parlamentaria entre los andaluces. Todos deberíamos reflexionar sobre lo que esto significa en términos de legitimidad del sistema institucional. El ascenso del voto en blanco y del voto nulo parece apuntar en la misma dirección.

Este descenso en la participación nos permite repensar el resultado de los principales partidos. Llama la atención especialmente que el PP ha recibido en estas elecciones menos votos que en la anterior: pierde casi 200.000 votos respecto a 2008. El PSOE pierde más de 600.000, y es el gran derrotado en términos absolutos. IU, que dobla su presencia en el parlamento, ha recibido 120.000 votos más que en 2008, un crecimiento total del 27,41%. Analizando los datos en perspectiva histórica, parece que la derecha continúa con su proceso de lenta consolidación en la sociedad andaluza, mientras la SOCIALDEMOCRACIA se debilita y se fragmenta, entre un miedo a la derecha -que favorece al PSOE- y un desencanto -que beneficia coyunturalmente a IU- y, sobre todo, una creciente y preocupante abstención.

Más allá de la distribución de los escaños, existen amplias capas de la población que ofrecen muestras de escepticismo hacia la política institucional. Sin embargo, desde Andaluces de Alcalá creemos que es posible y necesario re-incorporar a esta población a la vida política activa. Para ello sería deseable un proyecto de izquierdas y netamente andaluz: un proyecto de carácter horizontal y arraigado en el territorio, que supiese aunar esfuerzos para la transformación de nuestra sociedad. La materia prima está en la calle, en los movimientos sociales, en la gente que pelea a diario y a pie de tajo. El hundimiento de la socialdemocracia institucional está coincidiendo con el fortalecimiento de un tejido asociativo de base que debe ser el punto de partida para un proyecto nuevo e ilusionante. Es en los movimientos sociales de base donde se intuye una posible solución a las crisis -económica, institucional, medioambiental, etc.- que nos afectan. Tejer redes entre esos movimientos es fundamental hoy para devolver la política al centro de las relaciones ciudadanas.

En nuestra propia ciudad, se observa un acercamiento creciente entre las asociaciones más críticas, que empiezan a confluir al margen de cualquier tipo de control. Las jornadas de Alcalá Habla han sido un claro ejemplo de auto-organización de los movimientos sociales, desde el compromiso con el territorio y más allá de intereses partidistas. Ahora tenemos dos citas inmediatas para rechazar la reforma laboral: el día 27 en el Parque Centro, y el día 29 en la Plaza del Duque. Podemos y debemos seguir trabajando unidos, de abajo arriba, construyendo ese tejido social crítico que tanto necesitamos. Creemos que esta siembra cotidiana terminará dando sus frutos. Es nuestra responsabilidad cuidar esos frutos desde ya para evitar que vuelvan a pudrirse.

Andaluces de Alcalá, a 13 de abril de 2012



No hay comentarios: