martes, 6 de septiembre de 2011

ANDALUCES DE ALCALÁ A FAVOR DE LA BANCA ÉTICA Y EL AHORRO SOLIDARIO

El uso de nuestros ahorros se puede convertir en un instrumento que sirva para el logro de una sociedad diferente, donde los objetivos principales a lograr sean la justicia social y medioambiental. Sin embargo, el ahorro de todos es usado normalmente por las entidades bancarias para todo lo contrario, para reforzar y consolidar un modelo social, económico y cultural opuesto. Es muy escaso el número de personas que asume su responsabilidad sobre el uso que se hace de sus recursos financieros, de su ahorro. Lo normal es delegar en las entidades financieras la responsabilidad del uso que se hace del depositado en su cuenta corriente. De este modo, y aunque sea de forma implícita, se permite de manera inconsciente el uso y destino que se realiza de esos bienes.

Esto tiene importantes consecuencias. Así, el dinero depositado en los bancos se convierte a menudo en créditos para industrias contaminantes o armamentísticas. Los grandes flujos económicos potencian el modelo económico y social imperante a costa de los países o personas de menor poder económico, con enormes consecuencias negativas. El sistema financiero se rige de modo casi exclusivo por criterios de beneficios y tamaño, por lo que contribuye a incrementar las diferencias de renta y riqueza, fomenta el consumo irresponsable y consolida la exclusión social de los sectores más desfavorecidos.

El dinero, o mejor la posibilidad de decidir su uso, es una fuente de poder, y ese poder, que en buena lógica pertenecería a sus propietarios, es decir a los ahorradores, es ejercido por las entidades financieras en función de sus propios intereses, sin dar cuenta a los ahorradores, y sin que estos puedan ejercer ningún tipo de control. Esto supone, en definitiva, que el sistema financiero no sólo se apropia de una parte significativa de la rentabilidad puramente económica del ahorro, sino que utiliza para sus propios fines el poder que lleva aparejado el manejo de estos recursos.

Los criterios de concesión de créditos y préstamos suelen basarse principalmente en la existencia de garantías, ya sean propias -propiedad de bienes o recursos-, o ya sean ajenas -avales-. La utilización de estos criterios funciona a menudo como una barrera insalvable para una serie de personas que por su propia situación o por la naturaleza o dimensión de sus proyectos carecen de recursos iniciales. La palabra crédito, en el sentido de confiar o creer en alguien, pierde así completamente su significado. La consecuencia de todo esto es que una serie de iniciativas y actividades socialmente útiles y beneficiosas quedan excluidas del circuito bancario de financiación.

Para acabar con esta situación es necesario ejercer un control y velar por un uso y destino social y ambientalmente correcto de nuestro ahorro. El dinero depositado en bancos o cajas de ahorro se cede a empresas que no dan cuenta de sus actos. En muchas ocasiones, en caso de conocer directamente estos proyectos, no consentiríamos que utilizaran nuestros recursos financieros. Se hace preciso, pues, recuperar nuestra capacidad de decisión y control sobre el destino que queremos dar a nuestros ahorros para poder establecer nuestras preferencias. De este modo, restaríamos fuerza a esas otras entidades que, en demasiadas ocasiones, fomentan a especuladores e intermediarios que no aportan ningún valor social. A nivel local es de destacar la tarea realizada por la asociación La Talega, que trabaja por las finanzas éticas como una constante de su actividad. Ya en el año 2005 en sus jornadas incluyó una charla sobre banca ética a cargo del grupo de Sevilla AIS, Asociación por el Interés Solidario. Años más tarde participaron representantes de Coop57 en sus jornadas, cooperativa de la que forma parte La Talega.

A nuestro entender, el dinero debe ser considerado como un instrumento que permita la construcción de procesos alternativos que generen inversiones más justas, solidarias y respetuosas con las personas y el medio ambiente. Sin embargo, las organizaciones y grupos humanos que apuestan por estos procesos no disponen de los recursos financieros suficientes y necesarios, debido fundamentalmente a las estructuras bancarias existentes y a las condiciones crediticias imperantes que impiden en la mayor parte de los casos realizar tales proyectos.

En resumen, es necesario ejercer nuestro derecho legítimo y democrático como ciudadanos a ejercer un control público y particular sobre nuestro capital para garantizar un destino socialmente justo del mismo. La corresponsabilidad financiera es el punto de arranque de la democracia económica. Según nuestra actuación en este terreno, podremos ser cómplices de una explotación humana o medioambiental, o compañeros de viaje de una justicia social y económica.

Ese descontrol o dejación de responsabilidad sobre los ahorros propios discurre en paralelo a la escasez de recursos dedicados a la puesta en marcha de iniciativas o proyectos sociales donde el beneficio económico no se convierte en el fin único y principal. Por un lado, existen dificultades de financiación para el desarrollo de esos proyectos sociales; por otro, nuestro dinero está confiado a la banca tradicional que los invierte con criterios muy diferentes, alejados de los valores que propugnamos como modelo social. Se produce, por tanto, una fuerte paradoja: mientras ponemos nuestras energías al servicio de un modelo social nuestro dinero puede estar trabajando en la dirección contraria. Para evitar esta contradicción, y para dar la alternativa de que cada cual asuma la responsabilidad del uso que se hace con sus ahorros, nacen las denominadas "finanzas éticas y solidarias". En Andalucía, las experiencias más destacadas son las de Coop57 (www.coop57.coop) y Fiare (www.proyectofiare.com). Desde Andaluces de Alcalá mostramos nuestro total compromiso con estas finanzas éticas y solidarias y por ello proponemos a la ciudadanía alcalareña que conozca y participe de cuantas iniciativas existan en esta dirección.

Alcalá de Guadaíra, a 6 de septiembre de 2011
andalucesdealcala@gmail.com

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