viernes, 11 de febrero de 2011

EL HABLA ANDALUZA O POR QUÉ NUEVE MILLONES DE PERSONAS HABLAMOS “MAL”.

Escribir un texto como este que comienzo, es una tarea difícil para hacerlo sin que nadie se sienta molesto o se rasgue las vestiduras por los datos y opiniones que aquí podréis leer. Sin ánimo de ofender, pretendo defender lo que somos, no para que nos sintamos superiores a ningún pueblo, sino para que empecemos a sentirnos lo que somos, iguales a todos. Nótese que ya empiezo, como buen andaluz, pidiendo perdón por decir lo que tengo que decir……

Me gustaría ver el momento en que un andaluz no pida perdón por hablar como habla, calificándolo de “mal”, como he oído en demasiadas ocasiones. No es creíble, que unos nueve millones de personas hablen mal, sobre todo si entre ellos se encuentran personas con estudios medios o superiores: funcionarios, escritores, científicos, licenciados, empresarios, etc. Ya que no todos los andaluces somos jornaleros sin estudios ni tierras. ¿Por qué, entonces, nos empeñamos en hablar así? No es que lo hagamos para molestar, Dios nos libre, hablamos así porque es lo que se ha hecho en nuestra tierra desde hace cientos de años, ni más, ni menos.

Vamos a comenzar por algunas preguntas coherentes: Si el castellano empezó a propagarse aproximadamente en el S. X y la civilización romana dejó de ejercer su influencia en Andalucía sobre el S. V, ¿qué hablaron los andaluces en esos quinientos años? Segunda: si el castellano comenzó en un monasterio de San Millán de la Cogolla, población de La Rioja, lindando con el País Vasco, una de las zonas menos romanizadas de la península, ¿Cómo es posible que los andaluces no desarrollaran un idioma propio partiendo del latín, al igual que lo hicieron otros territorios del norte menos romanizados?.

Ahora descubramos un concepto nuevo para muchas personas. La lengua Aljamía (extranjero, en árabe) es la lengua que hablaban los andaluces de la Bética, cuyo origen era el latín. Esta lengua pervivió durante el proceso de creación de Al-Ándalus entre el pueblo; cristianos, árabes y judíos la compartían. Por esto, podemos considerar la aljamía como la lengua romance de Al-Ándalus. Esto se debe a que no hubo una suplantación de población por los nuevos invasores, ya que según Menéndez Pidal, en los grandes núcleos la población era romano-goda, y los musulmanes nunca llegaron a ser más del 10% de la población de Al-Ándalus. El árabe quedó, como el latín o el hebreo, como lenguas cultas para rezos, literatura, etc. Esta lengua culta fue impregnando de nuevos vocablos a la lengua aljamiada, una lengua que se escribió con grafía árabe sin ser exactamente árabe y permaneció como lengua llana, del pueblo, mientras que la lengua culta se movía del latín al árabe. Nótese que en Al-Ándalus se hablaban entonces hasta 4 lenguas: Latín, Hebreo, Árabe y Aljamía.

El texto más antiguo conocido donde podemos ver palabras en la lengua romance de Al-Ándalus es el Calendario de Córdoba, de finales del S. IX y destaca por su calidad el Botánico anónimo andalusí del S. XI o el Tratado de Geografía de Al-Idrisi del S. XII. Francisco Javier Simonet, en su Glosario de voces ibéricas y latinadas usadas entre los mozárabes, afirma que la lengua romance, llamado después castellano, surgió en aquellas provincias donde la romanización fue más fuerte, para desde ahí, pasar a las zonas montañosas del norte, y no al revés. Esto desmitifica el hecho de que tuvieron que venir del norte a “enseñarnos a hablar”, más bien fue al contrario ya que del S. VIII al XII la emigración de andalusíes al norte fue elevada. Las semejanzas entre los distintos dialectos de la península en su formación eran muchas y se explica por el sustrato latino en zonas muy romanizadas así como por la emigración de las zonas periféricas al centro y norte de la península.

Avanzando en el tiempo, podemos decir que la modalidad lingüística andaluza nunca ha contado con un marco político para normalizar su uso y crear una literatura propia, además de lo poco que conocemos de la literatura en época andalusí. Si se nos permitiera recuperar los libros andalusíes que se encuentran en la biblioteca de El Monasterio de El Escorial, así como los de la Biblioteca andalusí de Tombuctú, probablemente la historia cambiaría. Aún así podemos destacar como ejemplos de literatura andaluza las Glosas Andalusíes, con numerosos términos en nuestra lengua; el Mester Andalusí, que es una poesía de tipo oral recitada en la lengua romance de Al-Ándalus; las Moaxajas (del árabe muwashaha) de Muqadden Ibn Muafa, que eran composiciones de versos cortos diferentes a la tradición árabe con versos en lengua romance de Al-Ándalus. Posteriormente se desarrollaron las Jarchas, que eran la parte final de las Moaxajas. Existen otras formas literarias andaluzas pero no se trata en este pequeño textos de incluirlas a todas (Teatro, épica, etc.).

Antonio Machado (Demófilo) tenía cierta concienciación sobre la necesidad de dotar al andaluz de una grafía, y posteriormente folcloristas como José María Gutierrez, José Martín Santiago o los hermanos Álvarez Quintero. Incluso Juan Ramón Jiménez mostró sus discrepancias a nuestra grafía, pero la historiografía se ha encargado de dejar su rebelión en simples anécdotas. Otros escritores como Manuel Góngora, José María Martínez o Rafael de León son considerados poetas menores por escribir en andaluz.

En los tiempos modernos, es Blas Infante, el primero que se atreve a poner en un libro frases enteras escritas en andaluz, sería en sus Cuentos de animales, de 1921, obra dirigida a los niños y con clara vocación educativa. En la actualidad, la intelectualidad abomina de defender lo andaluz diferenciándolo de lo castellano, y esto crea unos complejos en nuestro pueblo; así consiguen anular la identidad del pueblo andaluz y que nos auto-despreciemos. Se intenta erigir el estereotipo del andaluz para que no confiemos en nosotros mismos y así poder colonizarnos fácilmente. Aún hoy en día quinientos o más años después de la conquista castellana, a los andaluces (pretendidos descendientes de la repoblación castellana) nos cuesta escribir y hablar en el lenguaje de nuestros supuestos ancestros, algo no concuerda. Mientras, sótanos llenos de libros con nuestra historia y nuestra lengua se pudren ante la dejadez de la Junta de Andalucía.

En Andalucía se da un tipo de bilinguísmo disglósico, ya que se escribe y recibe formación en castellano pero se habla en andaluz de forma usual. Esto ocasiona muchos problemas linguísticos, dificultando el aprendizaje escolar y produciendo una baja calidad educativa, creando un complejo de inferioridad y haciendo que la mitad de los andaluces terminen sus estudios con un incorrecto dominio de la escritura. Pero esto nunca significará que los andaluces seamos tontos, no es la explicación más científica, evidentemente. Más bien diría que interesa que esto continúe siendo así.

La Historiografía oficial ha simplificado nuestra historia convenciéndonos de que, con la conquista, desaparece de Andalucía todo sustrato cultural anterior, surgiendo otra Andalucía nueva como apéndice de Castilla. Es a nosotros, lectores de este blog, personas que sabemos lo que somos, defender la verdad, sólo eso y algo tan difícil. De todas formas, antes de despedirme, tengo que volver a pedir perdón por lo aquí expresado y también decir ¡viva l'andalú!

Para más información:
Gutier, Tomás: “En defensa de la lengua andaluza”. Almuzara, 2006.
Sanmartín, Rafael: “Grandes Infamias en la historia de Andalucía”. Almuzara, 2006
Z.E.A (Zoziedá pal ehtudio'el andalú): http://www.andalucia.cc/andal

Alcalá de Guadaíra, 11 de febrero de 2011

andalucesdealcala@gmail.com

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