miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cinco deseos por Navidad.



Se acerca la navidad y como todos los años los estudiantes de la Facultad de Psicología se implican todo lo que pueden en cumplir los deseos de los niños y niñas que viven más desamparados en Alcalá de Guadaira, los niños y niñas de la Verea del Cerero.

En este suburbio de la Verea del Cerero, a cinco kilómetros del pueblo viven 6 familias en condiciones que ya hemos denunciado como infrahumanas. Las denuncias se iniciaron en el año 2003, y aún continúan, con poca o casi nula actuación por parte de la delegada Mariló Gutiérrez de asuntos sociales del ayuntamiento de la localidad.

Esta gran familia (pues todos son primos o hermanos) está compuesta por seis mujeres que a duras penas tiran de sus hijos (28), hijas (10) y dependientes a su cargo (tres) como buenamente pueden, sin tener ni luz, ni agua, ni ventanas, ni puertas, ni camas, ni siquiera un techo sin agujeros. A pesar de las denuncias al defensor del pueblo, reclamaciones en el ayuntamiento, solicitud de visita con el alcalde, los logros conseguidos se limitan a que una familia con sus cinco hijos viven en el pueblo en un piso que no se llueve, con agua y con luz; una única familia a pesar de las demandas interpuestas sin respuestas ninguna por parte de las autoridades responsables. .

Ante esta realidad los estudiantes de psicología en un ejercicio de solidaridad y de intentar potenciar la resiliencia en este colectivo, los visitamos e intentamos cumplir sus cinco deseos por navidad (que se resumen en zapatos, chandal, mantas, calcetines, y quien más pide una bicicleta), aunque el real ni siquiera es mencionado por considerarlo imposible: una casa, un hogar, una cama, unas necesidades básicas que a estas alturas del siglo XXI en el mejor pueblo del Sur de España sea casi imposible imaginarse que suceda (y ya que bien se encargan los medios de ocultarlo).

Las medidas para la protección de estas familias, implicaría usar ni un 5% de los 228.000 euros que el ayuntamiento ha conseguido para la intervención con familias en riesgo de exclusión social, pero como ya están excluidas (no están en riesgo) asumimos que no habrá dinero para ellas, al menos así han sido informadas, y a sobrevivir otro invierno más en condiciones que no se dan ni en los sitios más pobres del planeta, y aún menos cuando a pocos metros se observan las luces de neón anunciando las grandes campañas navideñas, el decorado en las calles, mostrando que hay luz para todos, menos para ellos, los excluidos, que se quedan fuera de las convocatorias de escuelas de verano, desayuno escolar, inserción laboral, viviendas de protección, asistencia básica,

psicológica, médica, de desplazamientos, reyes magos, etc. etc. etc.. Por no tener, ni siquiera tienen una bombilla para tranquilizar a los niños que lloran aterrados cuando las ratas los visitan en el suelo con las que cohabitan.

Esta es también nuestra Alcalá, aunque choca con las declaración de Mariló Gutiérrez Peral, que insiste en que el Ayuntamiento siempre ha volcado esfuerzos en el apoyo a las familias con múltiples programas que abogan por la integración, la autonomía, y la protección. Las nuestras, como siempre no son “familias”, son simplemente los excluidos y olvidados, así pues no existen.

Alcalá de Guadaíra a 22 de diciembre de 2010

http://www.psicoeducacion.eu/la-verea

2 comentarios:

Mala Pékora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mari Pili dijo...

Sólo hay una cosa que no podrán robarles a esos niños y niñas, sus espléndidas sonrisas.