jueves, 30 de diciembre de 2010

Cartas navideñas, regalos y democracia

Esta mañana, al recoger a mi hija de la guardería, había dentro de su maletita una carta firmada por el alcalde (y pagada, presumiblemente, por todos los alcalareños). En esa carta, el mismísimo señor alcalde de Alcalá se felicita por la declaración de Alcalá como “ciudad amiga de la infancia” (¿?), felicita la Navidad a los niños alcalareños con un abrazo y aprovecha para anunciar la apertura de la nueva biblioteca.

Sospecha uno que el objetivo real de esta carta puede ser la propaganda política del partido en el gobierno. Teniendo en cuenta que mi hija tiene un año y medio, y que ni ella ni sus compañeros saben leer debido a sus cortas edades, parece que la carta está dirigida a los padres de los niños más que a los niños mismos. Lo cual implica, ni más ni menos, convertir a la infancia en objeto para la difusión de propaganda política. Y esto es muy grave. No hablamos ya de propaganda hortera ni de propaganda agresiva. No hablamos de revistas que insultan a la inteligencia ni de periódicos que insultan a las personas mismas. Hablamos de propaganda que utiliza a los niños y que rebasa de esta forma los límites de lo éticamente aceptable. Algo impropio de una ciudad “amiga de la infancia”.

Pero hay más. En su carta, el alcalde anuncia la nueva biblioteca como “un maravilloso regalo” que recibimos todos los alcalareños. No, señor alcalde. La biblioteca no es ningún regalo: es un servicio público elemental que pagamos entre todos. Ni usted ni su gobierno le ha regalado nunca nada al conjunto de los alcalareños. No sé si algún alcalareño se sentirá en deuda con usted por algún favor personal. Pero la ciudadanía, en su conjunto, no le debe nada a nadie. Regalos hacen los caudillos a los súbditos. En las democracias, el concepto de regalo es incompatible con el de servicio público.

Con esta carta navideña pido a nuestro alcalde un único regalo para estas fiestas: que no vuelva a dirigirse a mi hija en esos términos. Y puestos a pedir, pido a los alcalareños que no “regalen” su voto. A nadie.

Alcalá de Guadaíra, 30 de diciembre de 2010

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