lunes, 29 de noviembre de 2010

4-D, Día de Andalucía

El 4 de Diciembre es una fecha significativa para todas las personas que de una manera u otra nos sentimos y queremos sentirnos comprometidos con Andalucía, porque la notamos nuestro marco de actuación y nuestra lente para mirar al mundo y que el mundo nos mire. Pero desde 1978 (1) a hoy, Andalucía ha sufrido todo un proceso de frustración, de traición y de adocenamiento que ha desactivado el espíritu del 4-D de 1977 (2) y de 1868 (3); proceso inmerso en la dinámica de globalización mercantilista que, además de haber impedido la estructuración de nuestro territorio para nuestro despegue como país, nos ha convencido para que sustituyéramos nuestros valores de solidaridad, comunitarismo y aprecio de nuestra cultura tanto material como inmaterial, a cambio de los sacrosantos intereses de mercado, donde todo lo que no tenga un precio económico no tiene un valor social, unos intereses que, además, en los últimos dos años de crisis han demostrado que no sirven más que a la devoradora usura de los grandes capitales financieros internacionales, auténticos responsables de la situación económica mundial actual, no sólo en el primero, sino también en el denominado Tercer Mundo.

Pero la situación de Andalucía no responde sólo a intereses económicos. O dicho de otra manera, los intereses económicos se visten de intereses políticos, y debido a eso acabamos de asistir hace unas semanas al espectáculo mediático de la negación de autonomía para los pueblos que la requieren: mirando para otro lado en el caso del Sáhara Occidental -legalmente aún bajo tutela del Estado español para la ONU (4)-, y a golpe de maza con la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso de Cataluña.

Con respecto a la cuestión catalana -aparte de las salidas de tono propias de algunos políticos en las que creemos que no merece la pena entrar ahora-, las cuantiosas modificaciones hechas a un texto emanado de un Parlamento elegido siguiendo las normas democráticas establecidas por el propio estado central (además de estar respaldado por partidos tan poco sospechosos de “separatistas” como el PSC o CIU), la eliminación de 14 artículos, y la definitiva sentencia del Tribunal, suponen un retroceso en la convivencia de los pueblos que formamos parte del mismo estado, a más allá de la LOAPA y el famoso “café para todos”. Y por supuesto, un tema que afecta tan directamente a las bisagras del engranaje de esa convivencia entre pueblos a la que nos acabamos de referir, afecta a Andalucía, y la afectará en los próximos 30 años, como en su día nos afectaron la misma LOAPA, o más recientemente la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía orquestada por PSOE-PP en el referéndum del 18 de febrero de 2007 (en la que apenas votó un 35% del electorado) (5), entroncada directamente en la ultraneoliberal Constitución Europea aprobada en 2005.

Después de 33 años desde aquel 4-D, no vivimos en esa Andalucía que quería Blas Infante como nos venden desde las instituciones (por cierto, 2010 es oficialmente el Año de Blas Infante, aunque casi nadie se haya enterado, y aunque a la Fundación que lleva su nombre acaben de recortarle el 30% de su presupuesto), muy al contrario, vivimos en una Andalucía que más que nunca necesita de ciudadanos y ciudadanas, vengan de donde vengan –“En Andalucía no hay extranjeros” (6)-. Ciudadanos y ciudadanas en el más amplio sentido del término, pues como decía don Blas, Andalucía Libre implica necesariamente andaluces y andaluzas libres.

Alcalá de Guadaíra, 29 de noviembre de 2010

(1) Pacto de Antequera
(2) Manifestaciones autonomistas de alrededor de 2 millones de andaluces
(3) Revolución cantonalista conocida como La Gloriosa
(4) Ver: http://andalucesdealcala.blogspot.com/2010/11/andaluces-de-alcala-frente-la-ultima.html
(5) Fuente: http://www.elpais.com/articulo/espana/Andalucia/aprueba/Estatuto/participacion/baja/historia/elpepuesp/20070218elpepunac_4/Tes
(6) Manifiesto A todos los andaluces (1936)






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