jueves, 7 de octubre de 2010

LA PLAZA DEL DUQUE Y EL PÓSITO DE ALCALÁ

En estos momento se está llevando a cabo la remodelación de la “Plaza del Duque”. En palabras del Ayuntamiento, se pretende su peatonalización y la mejora de las redes de suministro, utilizándose para ello “materiales de calidad que se integren en el entorno, y estética relacionada con la naturaleza y el agua”1. No se ha dicho ni pío sobre si el diseño estará acorde con un lugar tan emblemático o si se actuará en los edificios históricos que aún permanecen en la Plaza, aspectos donde tenemos interrogantes y mucha preocupación. No son pocas las actuaciones municipales en lugares donde los elementos de nuestro patrimonio han soportado grandes dosis de prostitución, olvido o simplemente se ha procedido a su eliminación física, recuerden como ejemplo el arco de Beca.

La peatonalización nos parece muy bien, siempre que no salga por el doble de lo presupuestado, se hayan buscado aparcamientos alternativos, no se eliminen los árboles y bancos cerámicos de la Plaza, no la levanten tres meses después porque se les olvidó esto o aquello y, al final, podamos acceder a una información transparente y detallada de todo lo realizado. Pero empezamos mal pues, haciendo gala de lo que entienden por participación democrática, se “reunirán con los vecinos para darles detalles” después de haber iniciado las obras.2

Hemos querido salir al paso, y recordar la importancia que para Alcalá tiene la Plaza del Duque, con la esperanza de contribuir a recuperar lo que queda de nuestro patrimonio en dicho lugar. Durante la dictadura se eliminó la “Casa de Paulita”, en la “democracia”, el “Corral de la Pacheca”, entre otras. Desde Andaluces de Alcalá queremos llamar la atención del edificio del siglo XVIII que albergaba a la institución de “El Pósito” de Alcalá de Guadaíra. Es el momento de su recuperación definitiva y puesta en valor para el disfrute de todos.

ALGUNOS APUNTES SOBRE EL PÓSITO DE ALCALÁ DE GUADAÍRA 3  

El pósito jugó un papel nada despreciable como institución dedicada al préstamo de grano (y dinero) “a precios más asequibles que los que regían en el mercado, con vistas a paliar el hambre y la especulación”. 4 En Alcalá se dedicó al socorro de pequeños propietarios y arrendatarios o colonos.

El número de pósitos empezó a decrecer en España a principios del siglo XIX. En Alcalá de Guadaíra, en el año 1821, y ante la consulta que las autoridades provinciales realizan al Ayuntamiento sobre si convenía o no la extinción del pósito, los capitulares responden que “muchos manchoneros no podrían sembrar si no se les socorriera con los fondos” del pósito. Esto viene a confirmar el papel importante que jugaba la institución en esos momentos y que seguirá conservando para ir decayendo progresivamente durante la segunda mitad de dicho siglo. La mala gestión, las nuevas fuentes de crédito, otras formas de adquisición del cereal, etc., y la acumulación de deudores que no devuelven los prestamos, descapitalizaron la entidad.

En cuanto a los antecedentes, tenemos que decir que Pedro León Serrano, Escribano Mayor de todas las Rentas de la Villa de Alcalá de Guadaíra en 1705, nos habla que la Villa “posee grandes graneros donde se recoge el trigo del Pósito, cuya dotación es de 800 fanegas, esta cantidad era superior pero se sacó para la guerra de Portugal en tiempos de Felipe V”. 5

Según Pascual Madoz, 6 la panera del pósito de Alcalá de Guadaíra tenía una capacidad de 12.000 fanegas, aunque su fondo efectivo, en los años que publica su diccionario, es de 2.600 fanegas. Los libros de escritura del pósito de los años 1.800 a 1.805 muestran que las fanegas prestadas anualmente no sobrepasan mucho las 2.000, lo que supone algo más que lo reflejamos en la segunda mitad siglo.

Por lo general, los destinatarios de los préstamos son pequeños agricultores. Sus explotaciones tienen de media unas seis fanegas. Como sabemos, una fanega en la provincia de Sevilla es igual a 5.944,7m2.

Los préstamos se facilitan a un interés del 6% anual y del 0,5% mensual, manteniéndose este porcentaje durante todo el período consultado, que va desde el ejercicio 1868-9, al ejercicio 1882-3. 8

El pósito alcalareño, a partir de finales de la década de los sesenta, se dedica casi exclusivamente a prestar dinero, al 6% de interés anual. Estos prestamos se conceden previa hipoteca sobre fincas, casas o industrias; siendo posible que muchos de éstos se otorgasen a personas residentes en la villa que no fueran agricultores.

En el ejercicio 1863-4 se reparten para la sementera mil ochocientas treinta y nueve fanegas que “corresponden a 204 obligaciones de este protocolo” 9. En los libros de actas del pósito, y concretamente en el año 1881, sesión celebrada el 1 de diciembre, “se acuerda por unanimidad repartir a los vecinos labradores y pegujareros las existencias que resultan en las dependencias de los fondos del pósito, prefiriendo en primer lugar a los que solicitan cantidades pequeñas, por ser la manera de que puedan disfrutar mayor número”.

Los deudores tuvieron que ser un problema constante para el pósito. A estos se les presiona, más o menos, en función de las carencias económicas de la institución o del Ayuntamiento: Así, si se tenía proyectada la realización de una obra, se acentúa la presión, como sucedió en el proyecto de construcción de un puente... a finales de siglo. Al inicio de la obra, y para reunir el capital necesario, se propone, entre otras fuente de financiación, recuperar las deudas contraídas con el pósito y buscar a los deudores en paradero desconocido.10

Los últimos deudores por granos aparecen en el ejercicio 1866-7, comenzando, a partir de ese ejercicio, a reflejarse en los libros de “Actas del Pósito” los deudores por préstamos en dinero. En el ejercicio 1866-7, la suma total de las deudas por granos es de 1.218 Hetº, correspondiendo a un total de 98 deudores, algunos con deudas contraídas durante la década de 1830. Los deudores por prestamos en dinero son un total de 203, todos a partir del ejercicio 1867-8.11 En definitiva, esa labor de socorro y préstamo que caracteriza al pósito, y que en el año 1876-7 asciende a 78 labradores socorridos, nos demuestra que tendrá cada vez menor importancia, cualitativa y cuantitativa.

El pósito cuenta en 1867-8 con una casa valorada en 15.000 pesetas, 30 acciones en el Banco de San Fernando, por un importe de 2.820 pesetas. Además tiene deudores por créditos facilitados a la Junta Municipal para la extinción de una plaga de langosta en el siglo anterior y para la manutención de caballos, que asciende en total a 30.397 pesetas. “Por alcances contra interventores del establecimiento, irrealizables por su antigüedad y falta de conocimiento de los individuos que los causan, 2.370 pesetas”, lo que suman un total de 50.587 pesetas. Estas deudas ascienden en el ejercicio 1882-3, a un importe total de 50.245 pesetas.12 Deudas que, tal vez, fueron la causa de la pérdida de importancia y extinción del Pósito.
2.- http://www.elcorreoweb.es/sevilla/provincia/102894/nueva/plaza/duque/alcala/guadaira.
3.- F.J.G.A.Estructura Socio-Económica de Alcalá de Guadaíra de la segunda mitad del siglo XIX.
4.- Emilio Fernández de Pinedo: Coyuntura y Política Económica, en el Tomo VII de Historia de España dirigida por el Profesor Tuñón de Lara. Cp. IV, pg. 69
5.- Pedro León Serrano: Año 1705. Aparece en la obra de Joaquín González Moreno, “Aportaciones a la Historia de Alcalá de Guadaíra”. Edita Servicio Municipal de Publicaciones, año 1983.
6.- Mª de la Fuente Cordero: cita a Madoz en pg. 74. “Madoz, Diccionario Geográfico-estadístico de España y sus posesiones de ultramar”, Madrid, 1948, Tomo I, pg. 359.
7.- Idem.
8.- Archivo Municipal: Libro de Actas del Pósito, años 1868-9 a 1882-3.
9.- Archivo Municipal: Libro de Actas del Pósito, año 1863-4.
10.- Archivo Municipal: Expedientes sueltos.
11.- Archivo Municipal: Libros de Actas del Pósito, ejercicio de 1867-8.
12.- Archivo Municipal: Libros de Actas del Pósito, ejercicio de 1882-3.


Alcalá de Guadaíra, 7 de octubre de 2010

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