jueves, 28 de mayo de 2009

EL MODELO DE DESARROLLO ACTUAL ES ÉTICAMENTE INACEPTABLE, ECONÓMICAMENTE INVIABLE Y ECOLÓGICAMENTE INSOSTENIBLE


Los alcalareños nos encontramos pendientes del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Alcalá de Guadaíra. El nuevo PGOU es un documento que condicionará el futuro desarrollo de nuestro pueblo y muchos de los aspectos de la vida cotidiana de los que habitamos en él. Por tanto, es el momento para dar un cambio de rumbo hacia otro modelo de desarrollo, y más teniendo en cuenta que podemos aprovechar el “parón” que ha supuesto, en su tramitación, la aprobación de POTA (Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía) y el POTAUS (Plan de Ordenación del Área Metropolitana de Sevilla). Es hora de retomar el dialogo con los alcalareños y las entidades que nos representan, con la esperanza de que las aportaciones puedan servir para la reflexión a la hora de tomar la última decisión sobre tan trascendental documento.
Pensamos que cualquier aproximación al modelo de desarrollo alcalareño es imposible sin tener en consideración el actual modelo de desarrollo andaluz, y la concreción de este modelo en el área metropolitana de Sevilla.
Cuando se redacta el Estatuto de Autonomía, se establece, en su articulado, la posibilidad de una apuesta por la descentralización. El Estatuto contempla y sitúa en un lugar preeminente tres figuras de la administración local: el municipio, la provincia y la comarca (artículos 3º, 4º y 5º respectivamente). En el artículo 12º se encuentran algunos de los objetivos de este primer modelo de desarrollo y de organización administrativa: la “superación de los desequilibrios” y el “desarrollo armónico.” Frente a este espíritu y este modelo (fruto de las jornadas históricas del 4 de diciembre de 1977 y el 28 de febrero de 1980), se optó en la práctica por un modelo centralizado supeditado al mercado (especialmente el inmobiliario), donde la mayoría de competencias estuvieran en manos del Gobierno de la Junta de Andalucía (JA). La institución de la comarca, como figura administrativa de desarrollo y de participación, simplemente, se guardó en algunos de los cajones del Palacio de San Telmo; los gobiernos de las provincias (las Diputaciones Provinciales) fueron perdiendo competencias, no a favor de la comarca o el municipio, como se preveía, sino a favor del Gobierno de la JA (Ley 11/87 y modificaciones). Los municipios, después de más de 25 años de las primeras elecciones municipales, se encuentran reclamando lo mismo para la consecución de sus fines: más competencias y financiación.
El modelo administrativo centralizado, poco participativo, nada vertebrador, lejos de la realidad del ciudadano de a pie y de los objetivos marcados en el Estatuto, tiene como máximos referentes prácticos (no los únicos), el área metropolitana de Sevilla y el litoral andaluz. El profesor de Economía Aplicada Antonio Cano Orellana, aporta datos demoledores, así, “de los resultados alcanzados se desprende que para alimentar el funcionamiento de la Aglomeración eran necesarios 11,6 millones toneladas de materiales y energía, de las cuales tan sólo la quinta parte procedía de la propia Aglomeración; esto es, de cada 5 toneladas requeridas tan sólo una procedía del interior del área metropolitana. Además, siguiendo este mismo estudio, mientras las importaciones (necesidades de recursos y energía procedente del exterior) ascendían a 9,3 millones de toneladas las salidas alcanzaba tan sólo una cifra de 4,5 millones de toneladas, evidenciando una naturaleza absolutamente dependiente del resto del territorio”. La Aglomeración Urbana de Sevilla para satisfacer sus exigencias de consumo necesitaría una superficie 54,5 veces superior a la superficie de la demarcación actual del Área. Esto es, una superficie equivalente al 86,5 por ciento del territorio de Andalucía, 2,4 veces la superficie de Cataluña y más de 2 veces la extensión de Holanda. En los treinta últimos años, por ejemplo, se ha construido en el Estado español tanto suelo como en toda su historia anterior. En el caso del Área Metropolitana de Sevilla, el suelo urbanizado se ha multiplicado por 10, en este mismo período, mientras que su población tan sólo se incrementó en algo menos de 1,5 veces,” con la paradoja de que “el 35% de las viviendas se encuentran desocupadas”. Por otra parte, afirma, que “el 66% de los habitantes de la provincia ocupan el 9,9% del territorio”. Concentración de población, que “depende en un 80% del exterior en los materiales y la energía que necesita” y, un largo etc. La situación caótica de área metropolitana es fruto de decisiones políticas de gran calado como fueron, darle licencia de corzo a los especuladores, bancos y constructoras, la paralización de las obras del metro a principios de los ochenta y la apuesta por el transporte privado en detrimento de público. Igualmente, la falta de planificación y coordinación entre las diferentes localidades del área metropolitana, la falta de sensibilidad en áreas nuevas como Sevilla-Este, donde no se crearon las infraestructuras necesarias en su momento (el carril bici, metro, etc....), vienen a confirmarlo. (1)
Este modelo tiene unas consecuencias evidentes en la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. Los problemas de tráfico (derroche de energía, contaminación, perdidas de horas de trabajo, etc.), las aglomeraciones en los servicios, los apagones, la degradación del medio ambiente, la generación de desechos y su posterior falta de tratamiento adecuado..., estos y otros factores intervienen en el paisaje metropolitano que “no puede absorber el auge demográfico”, como concluye, con el título "Urbanismo para un desarrollo más sostenible", el Foro multidisciplinar, organizado por los Colegios de Arquitectos de España, en 2004 en Sevilla, y que “no podemos estudiarlo obviando los efectos de la globalización”(2).
Ante esta situación, planteamos un cambio de modelo que podría ir concretándose en Alcalá de Guadaíra con unas medidas urgentes de choque, que incluirían entre otras:
1.- Mayor control de los procesos de urbanización del suelo programado y el no urbanizable. No podemos seguir consumiendo más territorios.
2.- Protección de los conjuntos históricos y su entorno. Por ejemplo: declaración de Los Alcores como Parque Cultural (entre otras figuras de protección), que abarcaría el 90% de la formación geológica de Los Alcores. Con una protección especial de la necrópolis de Gandul, la ribera del río Guadaíra, sus molinos y arroyos, el acuífero 28 Sevilla-Carmona y la zona de “Marchenilla”.
3.- Restauración de todas la áreas degradadas, entre las que caben destacar, todas las canteras y excanteras de extracción de albero, con una especial atención a la cantera de “Las Majadillas” .
4.- Propiciar el transporte público de precio razonable y que funcione de manera eficaz. La situación tradicional, que todo alcalareño conoce, es la empresa Casal que, además de ser proporcionalmente abusiva en sus precios, es totalmente ineficaz en cuanto al tiempo y los servicios prestados. La creación de lanzaderas a Sevilla, con número limitado de paradas, y abundantes en horas punta, medida urgente a tomar, hasta que se pueda enlazar con el metro sevillano. Tampoco entendemos por qué no hay un tren o metro Alcalá-Sevilla, utilizando el antiguo trazado del tren que hace 100 años ya existía.
5.- Eliminación de la especulación del suelo, manteniendo, en el futuro PGOU, como zonas no urbanizables, todos los espacios que hemos propuestos dentro del futuro Parque Cultural de Los Alcores. No más polígonos, en tanto se encuentren desocupados muchos de los actuales. No a las zonas programadas como “logísticas” (eufemismos), ejemplo: la zona de “Camino de Cuchipanda” (que ahora se llama el Camino de la venta de las Caleras, aunque ningún alcalareño lo conozca por dicho nombre), donde se pretende crear “la mayor plataforma logística del Sur de Europa”, en una zona rural, fértil y con mucho olivar.
6.- Utilización de las energías renovables y fundamentalmente ahorro energético de luz, agua, etc. Es al menos irónico saber que la energía solar está más desarrollada en Alemania que en Andalucía.
7.- Fomentar la distribución equitativa de los recursos, empezando por ejemplo: con la creación de un hospital para la zona de los alcores, centros de salud en más puntos de la comarca, así como más centros escolares y con más recursos. No privatizar los servicios públicos.
8. Recuperar los espacios públicos, como son los caminos y vías pecuarias, reforestación de todas las márgenes del río Guadaíra y arroyos. Recuperar tradiciones como las barcas o los baños en el mismo. Habilitación de espacios para pequeños huertos (como el hoy existente en S. Jerónimo Sevilla, entre otros lugares).
9.- Ofrecer alternativas de empleo, ligadas a nuestra agricultura, y la transformación de los productos agrícolas, en contraposición al empleo en precario en empresas de distribución y almacenamiento de productos de importación o el sector de la construcción. Como por ejemplo, el fomento de pequeños y medianos agricultores y del cooperativismo en el sector. Promoción de la agricultura ecológica. Un modelo agrícola basado en la calidad de los productos, nuevas técnicas ahorradoras de energía, banco de semillas propios, transporte, comercialización y conservación, e incentivos a las empresas de transformación de productos agrícolas, que se asienten en nuestra localidad.
El modelo actual es injusto, inviable económicamente e insostenible ecológicamente. Se basa en el bienestar de unos pocos, a costa de la explotación de los recursos de forma depredadora, en el trabajo ajeno, obviando la recuperación social, cultural e histórica de los pueblos. Optamos por un crecimiento sostenible, en armonía con los recursos del entorno, que son limitados, a veces desaprovechados (renovables), o altamente explotados.
(1) http://www.ucm.es/info/ec/jec9/autores.htm
(2) http://www.laciudadhumanizada.es/index.php?view=article&catid=71%3Apensar-la-ciudad&id=121%3Aurbanismo-para-un-desarrollo-mas-sostenible&tmpl=component&print=1&page=&option=com_content&Itemid=76