miércoles, 11 de noviembre de 2009

MODELO DE DESARROLLO ANDALUZ Y área metropolitana de Sevilla


En los últimos veinte años, el turismo y el “ladrillo” se han convertido en el motor del “crecimiento económico andaluz”. Tanto dentro de España como en Europa, Andalucía ha sido relegada al sector servicios y lugar de la segunda residencia de los jubilados de la UE. Ésto ha supuesto “un aumento de la dependencia y la subalternidad económicas”. [1]. Si bien es verdad que, como consecuencia de este tipo de desarrollo, la población activa experimentó un incremento en los últimos años, también lo es que Andalucía continúa en el furgón de cola de España en todos los indicadores macroeconómicos: tasa de paro, renta per-cápita, PIB, integración de la mujer en el mundo laboral, comunicaciones, desarrollo industrial, cultural, deportivo,... [2] y que, en estos momentos, se está viendo, especialmente, afectada por la crisis económica.

Como consecuencia del espectacular desarrollo turístico, la mayor parte del litoral andaluz ha sufrido la depredación o el deterioro de sus recursos naturales.[3] En el resto de Andalucía, su incidencia no es tan draconiana como en la costa, aunque se llega al punto de privatizar amplias zonas de parques naturales -ejemplo Grazalema-,[4] mediante compras masivas de fincas, por capitales extranjeros y nacionales, para la construcción de segundas residencias o la creación de espacios privados de recreo.

En las áreas metropolitanas de las capitales de provincia se ha concentrado la mayoría de la población, agudizándose los desequilibrios comarcales [5], dificultándose el mantenimiento de un medio rural, hoy estancado económicamente, con poblaciones muchas veces envejecidas y donde no se ha querido desarrollar las potencialidades del campo andaluz, empezando por una profunda reforma agraria, la transformación de los productos agrícolas y su comercialización.

En el área metropolitana de Sevilla, al “desarrollismo” de los años sesenta y primeros de los setenta, le sucedió una posterior parálisis, seguida de un crecimiento de población basado en el papel de centro de distribución de mercancías y administrativo -para gran parte de Andalucía, sur de Extremadura, el Algarbe, Marruecos,...-. [6] En este área -al igual que en el litoral-, la depredación, la especulación y consumo de nuevos espacios es salvaje y, a veces, –como en la costa- con tintes mafiosos. Los objetivos de crecimiento de población que nuestros políticos tenían previstos para los próximos 10 años, antes de la explosión de la “burbuja inmobiliaria”, superaban las 750 mil personas. [7] Crecimiento que se basa en el trasvase de población del resto de Andalucía, España y contingente de inmigrantes extranjeros, al área metropolitana.

Este modelo de desarrollo contraviene el refrendado por los andaluces en el Estatuto de Autonomía que tiene como objetivos: la “protección de la naturaleza y del medio ambiente”, “la protección y el realce del patrimonio histórico-artístico”, “la superación de los desequilibrios económicos, sociales y culturales entre las distintas áreas territoriales de Andalucía..”, “el desarrollo industrial como fundamento del crecimiento armónico de Andalucía” y “la reforma agraria, entendida como transformación, modernización y desarrollo de las estructuras agrarias y como instrumento de una política de crecimiento, pleno empleo y corrección de los desequilibrios territoriales” . [8]

Resumiendo, el modelo de desarrollo económico actual tiene como características principales: el fomento del ladrillo y el turismo, como motores del crecimiento, a costa un extraordinario consumo de espacios naturales; la utilización del transporte privado, para personas y mercancías, en detrimento del transporte público; [9] la perdida de peso específico de nuestra industria; [10] la paralización del prometido desarrollo agrícola o la insuficiente protección de nuestro patrimonio, natural, histórico y cultural [11] como secuelas necesarias de dicha política. Seguimos en la paradoja de ser una comunidad rica que, importamos la mayoría de los productos que consumimos. [12]
[1] Isidoro Moreno Navarro. La Identidad del Pueblo Andaluz- Defensor del Pueblo Andaluz: 2001.5
[2] Manuel Delgado Cabeza. La identidad del Pueblo Andaluz. Estructuras condicionantes de la identidad andaluza... Defensor del Pueblo Andaluz: 2001.3
[3] Greenpeace. Informe sobre la situación del litoral andaluz, julio de 2005.
[4] Ecologistas en Acción de Cádiz: Ecologistas en Acción de Cádiz
[5] Francisco Rodríguez Martínez. Florencio Zoido Naranjo. Desarrollo Territorial y Evaluación de la Diversidad y Desigualdad Intrarregional. Una aproximación desde Andalucía, 2002.
[6] Juan Requejo Liberal, Los nodos metropolitanos del sur de la península. “El papel territorial de la aglomeración urbana de Sevilla alcanza hasta la escala del sur atlántico peninsular. Sevilla ejerce una clara centralidad regional, tanto en servicios púb
[7] Previsiones de crecimiento de algunos pueblos del Área Metropolitana.
[8] Ley Orgánica 6/1981, de 30 de diciembre, de Estatuto de Autonomía para Andalucía. Artículo 12, 3. ... objetivos básicos: (entre otros).
[9] La paralización del metro en Sevilla, cierre de líneas como “Ruta de la Plata”, la ausencia de un plan de cercanías o de reactivación de antiguos trazados como el de Alcalá-Sevilla, vendrían a corroborarlo.
[10] Francisco J. Ferraro “Tecnología e Industria en Andalucía” “Análisis y valoración de las políticas” 2.000.
[11] Manuel Delgado Cabeza (iden) Ahora se importa el 23,7% de los productos agrarios que se necesitan en Andalucía, en un proceso de separación entre producción y consumo que hace a la demanda total de productos agrarios más dependiente del exterior. Manuel Delgado Cabeza (iden)
[12] Antonio Cano Orellana

María José Lera Rodríguez
Vicente Miguel Pérez Guerrero
Jesús Pedro Bergara Varela
Francisco Cuberos Gallardo
Luis Ocaña Escolar
Francisco José Gavira Albarrán
Alcalá de Guadaíra, 11 de noviembre de 2009

http://andalucesdealcala.blogspot.com/

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