martes, 21 de abril de 2009

"A propósito de un libro sobre nuestra guerra civil"


Un perro andaluz

“A propósito de un libro sobre nuestra guerra civil”

Antes que otra cosa hay que felicitar a Félix J. Montero por un trabajo Alcalá de Guadaíra, 21 de julio de 1936. Historias de una venganza; valiente, arriesgado y original. Una obra cuya extraordinaria riqueza se pone de manifiesto con cada uno de los ejemplos probados de la represión franquista en Alcalá. A partir de documentación escrita y testimonios orales, el autor va reconstruyendo los últimos días y vivencias de interés de las víctimas, proporcionando así una visión del horrendo proceso represivo llevado a cabo en esta ciudad. No es pues de lectura agradable mas se siente placer al leerlo. Una satisfacción que nace del conocimiento entendido como despliegue del deseo de aprender lo que sucedió en aquellos días, meses y años de Guerra Civil como del deber que como ciudadano se tiene de recordar tales hechos.
Por otra parte, la mayor aportación en términos históricos de la investigación de Montero, sin ser el autor historiador, es, a mi parecer, su contribución al esclarecimiento de que en Alcalá no hubo más guerra que la represión que los militares y otras fuerzas paramilitares ejercieron sobre la población civil. Un trabajo que viene a confirmar lo que al respecto ya decía F. Espinosa (2006): “lo que llamamos guerra, en numerosos lugares de España y en provincias como Cádiz, Sevilla, Huelva o partes de Córdoba o Badajoz consistió, de entrada, simplemente en eliminar cierto número de gente y en traspasar a otras manos el poder político perdido en 1931” (La justicia de Queipo. Barcelona: Crítica, p. 12). Una conclusión que en la investigación de Montero queda meridianamente clara ya desde el subtítulo: Historias de una venganza.
En suma, Montero proporciona una visión de nuestra guerra escalofriante, pero necesaria y oportuna. A este respecto, viene siendo habitual, al hilo del fenómeno de la llamada “recuperación de la memoria histórica”, insistir en que la excesiva proximidad de la guerra civil puede desencadenar una rivalidad aniquiladora. Sin embargo, como señala C. Ginzburg (Ojazos de madera), ya desde Aristóteles sabemos que distancia y proximidad son nociones ambivalentes, de tal modo que la distancia, llevada a su extremo, provoca indiferencia y una falta absoluta de compasión con los seres humanos. Por lo tanto, no nos pongamos estupendos y hagamos historia. “Hacer historia, sí... De la historia que no obliga a nadie. Pero sin la cual no se hace nada sólido” (L. Febvre. Combates por la historia).

VICENTE M. PÉREZ GUERRERO
19 de agosto de 2007

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