martes, 21 de abril de 2009

"Los fantasmas de la memoria história (II)"


Un perro andaluz

“Los fantasmas de la memoria histórica (II)”
A la memoria del amigo Antonio Bernaza.
Creo, con Francisco Espinosa, que “el reto del ‘fenómeno Moa’ [miembro fundador del grupo terrorista GRAPO y autor del éxito editorial Los mitos de la guerra civil donde se niegan episodios como la matanza de Badajoz] no radica desde luego en desmontar las tesis defendidas por el autor sino en explicar su éxito” (El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española. Badajoz: Los Libros del Oeste. 2005, p. 13. Texto que puede encontrarse también en Contra el olvido. Historia y memoria de la Guerra Civil. Crítica, 2006).
Éxito que no por tener respuesta (cuarenta años de propaganda, de exaltación del triunfo, de represión y censura; la amnistía y el pacto del olvido de la transición; el silencio de los gobiernos de González; las lecturas de verano de Aznar...) resulta menos inquietante; pues, con independencia de los más fervientes partidarios del régimen franquista, la cuestión clave es que el franquismo pervive en ciertas actitudes y mentalidades tanto de la derecha como en parte de la izquierda de este país.
Así es, tuve la suerte de nacer en su agonía, mas no es necesario haber estado allí para reconocer los horrores del franquismo, de ahí la inquietud al comprobar cuán cerca está la agitada propaganda neofranquista. En este sentido, de las cosas dichas en nuestro periódico desde el elogio a los pueblos con calles rotuladas con los nombres de los mártires de la “Santa Cruzada” del 36 [téngase en cuenta, por cierto, que hace ya veinte años que la Iglesia española lleva beatificando a sus mártires de la guerra civil mas los prelados ahora dicen, en su Instrucción Pastoral sobre la “situación actual” de España, que el actual Proyecto de Ley de Memoria Histórica del gobierno no hace más que abrir “viejas heridas de la Guerra Civil” (El País, 28/11/06)], pasando por la discusión sobre la corrección de la expresión lingüística “memoria histórica” hasta llegar a la sacralización de la transición española; no media más que el interés de algunos, sean conscientes de ello o no, en negar el horror franquista a base de destruir cualquier iniciativa reparadora de la legitimidad democrática republicana, lo cual, efectivamente, supondría el sacrificio político del recurso a la transición como mito fundacional básico de la democracia en España, y la memoria de quienes murieron defendiéndola frente al fascismo.


VICENTE M. PÉREZ GUERRERO
24 de febrero de 2007

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